(El post que leerán a continuación está ilustrado con las espectaculares páginas de .32, la semestral revista oficial de la America’s Cup: Lujosa, bonita, deslubrante fotográficamente y pija hasta decir basta que se autodefine como “glamourosa, fresca, emocionante, atractiva y singular”. Y ya puede serlo, porque cuesta 10 euros en el FNAC.)
HerminioJF.- Pues ahora resulta que la America’s Cup empezó este fin de semana, a pesar de que hace meses que les estamos dando la vara con que si barquitos por allá, que si Fodereck por acá, que si famosetes acullá. Pero en realidad lo que había habido hasta ahora no era más que una pachanga de marineros de agua dulce, un simulacro de batallita de Trafalgar sobre agua de borrajas. La America’s Cup, la de verdad, la del viril entusiasmo marino que tanto aprecia Rita Barberà, comenzó el sábado sobre las cenizas de la Louis Vuitton Cup en la que se ha dilucidado que será el New Zealand el que tendrá el honor de disputarle a los suizos del Alinghi esa gigantesca copa de metro y medio que espero que no se emplee en el gran premio de Fórmula 1 previsto en esta ciudad, porque si no Fernando Alonso se podría despeñar de lo alto si pretendiera beber champán con ella.
Así que tras esta larga travesía valenciana por el océano del lujo, por fin ha llegado ese combate/órdago a una sola carta en la que a nadie le importa quién saldrá derrotado, porque el perdedor se quedará sin nada, y tal y como están los precios de los cubatas en el recinto, es muy duro quedarse a dos velas. Así se escribe la historia de esta competición, desde que la Reina Victoria, confiada en el triunfo británico en 1851, preguntara trofeo en mano por el vencedor: “El América, Majestad”, le informaron. Vaya papelón. Así que la monarca, buscando alivio al menos en el accésit preguntó por el subcampeonato, y como por allí no se acercaba nadie y había ganas de irse ya para Buckingham Palace, obtuvo como respuesta un escueto: “Majestad, ¡no hay segundo!”.
Pues si no hay segundo, entonces que gane el New Zealand. Ya sé que esto no va a ser muy popular en el gremio: los muebles suizos molan mucho, Vitra se sale, el diseño internacional centroeuropeo es super cool y Suiza parece tener una patente de corso en el mundillo del diseño. Pero que un país montañoso y sin mar no se conforme con dominar el esquí de fondo o el bobsleigh y pretenda ahora consolidarse como la mayor potencia del deporte náutico mundial, más que una paradoja, es un peligroso precedente.

Alguien tiene que parar esto: Pase que una tierra sin oro y sin reservas naturales de importancia haya logrado convertirse en la referencia planetaria como reserva monetaria. Bastante es que una nación con un ejército de soldados armados con navajas multiuso y con sus tropas de élite destinadas a vigilar los frescos del Vaticano, haya logrado sobrevivir durante siglos sin sufrir las guerras centroeuropeas. Demasiado me parece que un babel de microestados alpinos formados por italianos, alemanes y franceses se haya logrado poner de acuerdo para ser el símbolo del chocolate a 10.000 kms del arbusto de cacao más cercano. Pero lo que es el colmo es que le hayan dado su nombre nacional a la Helvética, una tipografía fabricada en 1957 prácticamente sobre el molde de la Akzidenz Grotesk, que había sido creada en 1896; sesenta años antes.
![]()
Suiza tiene grandes valores que merecen ser respetados. Pero alguien tiene que explicarle al millonario suizo Ernesto Bertarelli, (que contrató a golpe de talonario a toda la tripulación del New Zealand para poderle arrebatar el título en 2003), aunque sea en maorí, que no todo tiene un precio y que hay cosas que valen más de lo que cuestan. Me da igual que el Alinghi tenga la mejor spinnaker del mundo, o la baliza mejor diseñada. Que gracias a ellos estén llegando a la ciudad toneladas de euros con un evento que nos ha permitido construir en el Puerto de Valencia un espigón gigantesco en el que podría aterrizar el Concorde y que aún sobraría pista para el Enterprise. Llámemenme ‘desaborío’, aguafiestas, mal valenciano o proletario rencoroso, pero seguiré sosteniendo que Suiza no se merece la Copa América y Nueva Zelanda sí: Porque el sistema bancario neozelandés no ha blanqueado nada y los ‘kiwis’ viven de su trabajo. La lana que exportan la trasquilan de los 40 millones de ovejas que crían con su propio césped y no tengo noticia que hayan creado ninguna tipografia llamada New Zealand Roman copiada de la Times.
Estoy dispuesto incluso a admitir que este asunto de la America’s Cup ha sido un gran invento, Rita. Gracias por tus desvelos, pero ya está bien: No hay más que ver las páginas que nos preceden para darse cuenta que la sociedad valenciana está sometida a una ‘helvetización’ espiritual que no puede ser sostenible a largo plazo. Quítennos de una vez tanta fiesta de relumbrón, tanto restaurante minimalista, tanto ‘chill out’ relamido, tanta arquitectura galáctica, tanto revistón en couché y tanta lámpara de Philippe Starck, que los valencianos somos gente humilde y campechana, de costumbres sencillas, abiertos al visitante y de trato afable y acogedor, por amor de Dios.

Y encima NZ es un país precioso y necesito una buena excusa para volver. Así que “Go Kiwis, Go!” CuatroTipos está con vosotros.
- Más sobre el nuevo periodismo del glamour ‘americascupero’ en Valencia en La renovada Tendencias VLC y el nuevo periodismo chic.












Uno de los integrantes Kiwis vive con su familia sobre la agencia en la que trabajo (en la misma Xerea) y son superamables, y atentos. Eso sí, casi ni chapurrean el castellano… pero nos hacemos entender: que si me recoges este palé de agua de NZ, que si ahora el vino … y claro algo de todo eso se queda pa casa
mira que son majos jejejeje