
TGorria.- No puedo dejar de denunciarlo. Ayer pasé un mal trago cuando acudí a mi colegio electoral a cumplir mis deberes demócraticos. Cumplo el rito, cojo unas cuantas papeletas para el congreso, elijo una y la introduzco en el sobre blanco. Todo correcto. Pero ay! Cuando toca el turno de introducir en el sobre salmón la del Senado (ese ente abstracto, por otra parte, que nadie sabe muy bien para que sirve) uno se acuerda del lumbreras que diseñó la maldita papeleta. Y es que no es ni más ni menos que eso, un problema de diseño editorial (aquello que se alguien definió como la adecuación optima entre forma y función). Un formato sábana (yo juraría que es sensiblemente mayor que en otras convocatorias electorales) que es casi imposible plegar adecuadamente para que cumpla su función. Y así pasa lo que pasa, que el número de papeletas nulas triplica a las del congreso, también por el hecho de que no se especifica con claridad el procedimiento de cumplimentación de las candidaturas. Es bastante lamentable que toda la retórica de la importancia del voto choque frontalmente con la desidia a la hora de revisar las herramientas que nos ofrecen para ejercerlo, y que con un asesoramiento adecuado (o simplemente con la comprobación anterior de su utilidad) podría resolverse y garantizar que los ciudadanos podamos votar con facilidad. Una visita a la web del Ministerio del Interior (esa que actualizábamos ayer cada dos minutos) revela datos significativos, que deberían dar que pensar a más de uno: Comparen.

Es decir, que mientras que en el Congreso las papeletas nulas o en blanco han sumado un 1,76 % en el Senado casi se triplican (4,28%). Se trata del voto de más de un millon de personas, presuntamente escamoteados por una cuestión fácilmente corregible. No entiendo esa diferencia si no se achaca a un factor ajeno a la voluntad del elector, y (para mí esta bastante claro) las sospechas recaen en el defectuoso diseño de las papeletas.

Quizá este devaneo postelectoral pueda parecer baladí, en un día en el que todo el mundo habla de derrotas dulces, del tsunami bipartidista (un saludo, Gaspar) o de la posibilidad de exiliarse de esta Baviera Levantina (Murcia también) que nos ha tocado vivir, pero en un blog como este resulta de lo más apropiado. Solo un consuelo; al menos, las papeletas no estaban compuestas en Comic Sans.
Pasando por aquí, he leído tan oportuno, por más que a toro pasado, comentario sobre las papeletas para el Senado.
Uno había votado por correo hace ya un par de semanas. Pero leyendo tu lúcido comentario evoqué el trozo de papel que había que encartar ¡no sin dificultad! en el sobre.
Tienes toda la razón, amigo Gorría, a quien no tengo el gusto de conocer, pero sí de apreciar a través de cómo te expresas y de tu buen sentido. Esperando que… donde procede, tomen nota de tu sugerencia implícita para que, otra vez, nos faciliten un poco más las cosas a los ciudadanos de a pie y no nos expongan a que un porcentaje tan alto de sufragios resulten nulos.