CuatroTipos

Diseño periodístico y más.

Archivos para Restaurantes y Gastronomía

Lletraferits&CuatroTipos: tipeuà en la Gallineta (I)

JPÉREZ: Sacó su carta de pantones sin siquiera pestañear. La soltó y cayó como un taco de plomo sobre la mesa larga de La Gallineta preparada para 10 comensales. Pantones. DObiol miró los colores «uncoated» de reojo mientras tomaba una Beck’s de 5 grados, una alemana de alma suave y genio bravo que fabrican en Bremen desde 1873. En La Gallineta, el restaurante de las cervezas sorprendentes, había tomate.

La carta de pantones era de Victor Palau, un elemento de la naturaleza que tiene refugio en su soleado estudio de la calle San Vicente. Aun no estaba la carta de pantones quieta sobre la mesa cuando DObiol ya había medido el tono de la Beck’s: verde pantone 362 en botella y dorado 115 en el líquido interior. Si esto no es una enfermedad, necesitamos otra opinión médica.

Con Victor llegó Angel Tipodé, con su misterioso portapapeles de cuero a la espalda, presuntamente lleno de nuevas tipografías elaboradas en su taller de Godella. Tras ellos, Dídac Ballester escoltó a los tres pesos pesados de la reunión: el homenajeado Andreu Balius, Paco Bascuñán el único y José Luis Campgràfic Martín, el editor imprescidible. Todos tomaron asiento y fueron pidiendo sus Beck’s puntualmente. Mientras tanto, Gorria y yo, sentaditos cerca del russafí Jaume  (inklude) Mulet, contábamos hasta 10 y ya estábamos todos. ¿Todos? No. Faltaba HJF, exiliado en Sevilla por un asunto de trabajo. Aun está lamentandose por no haber podido asistir.

LA TIPEUÀ:

Una de las 235 ideas por segundo a las que es capaz de desafiar Tomas Gorria, le recogió una vez el guante: preparar una fideuà con sopa de letras. Tomás la ensayó en su casa junto al resto de los CuatroTipos y fue un éxito, así que pedimos al chef de la Gallineta que nos hiciera otra para la ocasión. Y eso hizo. Entre plato y plato de arroz de pescado con cigalas y un estupendo cordero a la menta, la gran sorpresa de la tarde para estos enfermos de tipografía fue una tapita de Tipeuà sobre la que se pronunció Balius: «Sin duda, esta hecha con Fontsoup», dijo.

EL VINO

La Gallineta no defraudó. Tras sus entrantes de olivitas variadas, morcilla frita con manzana, y esgarrat, ya saben lo que pasó. Y para pasar, mejor que pase con vino: un Mestizaje 2006, de bodegas Mustiguillo, se portó como esperábamos. Su etiqueta reconoce 14,5 grados, pero sospechamos que se queda corta. Bravo por nosotros. La llluvia de ideas que salió de la comida dará para otra reseña.

Un cuscús en La Almunia

JPÉREZ: La Almunia ( Teléfono: 96 394 44 05) es un fresco local situado entre las sombras del número 18 de la calle Bonaire de Valencia. Su nombre es sinónimo de huerto. Las callejuelas estrechas del Barrio de la Xerea nos remiten a alguna vieja medina de una ciudad norteafricana. Menú degustación a 15 euros. Mesas de cerámica y hierro forjado. Fresco en verano. Frío en invierno. Buena comida marroquí en un ambiente de penumbra que parece sacado de las mismísimas montañas del Rif.

EL CUSCÚS

El cuscús es el nombre de esa sémola de grano fino. El McGee de cocina sitúa su origen allá por los siglos XI-XIII en los pueblos bereberes del norte de África. Su nombre nos remite a Argelia y El Rif. Por supuesto, es el plato por excelencia de este restaurante. La persona más experta cuscús que yo conozca es mi intrépida suegra Brigitte, una mujer experta en conseguir cosas imposibles. En La Almunia también pueden comer uno estupendo. No es como el que hace Brigitte, pero está bien bueno. Si quieren conocer la receta de este plato no hace falta que salgan de este blog.

EL ENCUENTRO

Dobiol atendía la llamada de un cliente en la oscura calleja de Bonaire, justo ante la puerta del local. Dentro TGorría esperaba en el banco de piedra con almohadones estilo marroquí frente a la barra. Hola Tomás. ¿Una cerveza? El encargado habla castellano con fluidez. La suficiente como para decirnos que sólo tiene quintos de Mahou. ¿Vino? Sólo un cosechero logroñés. En realidad ya lo esperaba, así que traje de mi casa una botella de Boulaouane, un vino de importación 100% marroquí, muy conocido en Francia e Italia (Sicilia), donde lo usan para regar los cuscús locales. No es gran cosa, pero acompaña bien a la comida un vino eleborado en origen. Pedimos permiso al camarero para descorcharla.

-¿Podemos abrirla?
-No hay problema, señor. Ah, Boulaouane. Ahora no tengo, pero la semana que viene recibiré.

LA COMIDA

HJF llega a su hora de costumbre, un poco tarde pero a tiempo. Con él acordamos la comida: menú. Llegan los entrantes, unas empanadillas de carne con canela y otras especias muy ricas, y unas verduritas asadas, una especie de escalibada y una salsa picante. Tras ello, los platos de cuscús bien cumplidos, con su pollo o su cordero, a elegir, su calabaza, sus verduras y sus grandes ciruelas pasas. Los cuscús se sirven siempre con una salsa hecha con Harissa, una salsa de guindilla muy picante que se mezcla con el propio caldo del guiso. En esta ocasión el camarero saca también un platito con Harissa sóla. Cuidado con ella, que no es para mojar pan.

Tras los cuscús, llegan los postres. Pastas de almendra y miel fritas y envueltas en un crujiente y una pastilla (o pastela), hecha de carne dulce y canela. En resumen, una buena comida, un servicio justito y un buen precio en un local que se disfrutará más en primavera o verano. Para mi gusto resultó algo frío.

Los Cuatrotipos tenemos la voluntad de movernos en este segmento de precios que ondula entre los 10 y los 20 euros, aunque en ocasiones lleguemos a los 30, conscientes de que no es una cuenta habitual para pagarla todos los días. Queremos una comida honesta, con algún valor añadido, que se pueda permitir cualquier paisano un día de trabajo a la semana. Uno de esos es La Almunia, sobre todo si mejora la carta de vinos (y birras).

TGorria: 6,5

  1. Ambiente: (7) Es curioso, pero La Almunia está situado en el antiguo barrio judio de la ciudad, casi encima del cementerio hebreo, en un ejercicio saludable de ecumenismo. El local es agradable y las miradas de la mayoría de sus clientes, de origen árabe, recuerdan las de los locales en las medinas de Kairouan o Tánger, por citar las que conozco.
  2. Lo de comer y beber: (6,5) No se come mal, pero no puedo evitar compararlo con el otro restaurante árabe de la ciudad que conozco en que se come mucho mejor: Dukala. 
  3. Relación calidad/precio: (6) Idem del comentario anterior.

HerminioJF: 7,25

  1. Ambiente : (7,5) A 70 metros del Parterre y del Corte Inglés de Pintor Sorolla, a un paso de las calles más concurridas de la ciudad, es increíble poder hacer un viaje así en el tiempo y en el espacio, y aislarse tan fácilmente de la vorágine urbana. ¿A quién no le gustan las sorpresas?.
  2. Lo de comer y beber: (7) Creo que el mejor testimonio de su autenticidad estaba en la composición de su clientela. Solo dos mesas éramos caucásicos blancos, el resto norteafricanos, y ellos sabrán más que yo de la gastronomía magrebí. Desde luego, a mí me gustó.
  3. Relación calidad/precio: (7) Bastante bien, aunque yo creo que ir con tu propio vino es hacer un poco de trampa.

DObiol:6,7

  1. Ambiente: (6,5) Tiene su gracia encontrar un rincón tan auténtico a 50 metros de la zona “pija” (Entre el Corte Inglés, la Calle de la Paz y la plaza de El Panterre) y a algunos menos de la Universidad de la Calle de la Nave. La clientela y el local ayudan. El pantallón de plasma con el futbol internacional y el tufo con el que sales del lugar no.
  2. Lo de comer y beber: (7) Pedimos el menú más auténtico y que, según le comentaron a Javi, era muy abundante. A mí no me lo pareció tanto, pero muy rico todo, eso si. La Pastela (pastel de hojaldre, típico marroquí, relleno de pollo, paloma o cordero envuelto en una pasta brick y decorado con azúcar glas y canela) estaba deliciosa. Los postres, para mí una de las atracciones de esta gastronomía, estaban ídem.
  3. Relación calidad/precio: (6,5) Teniendo en cuenta que no pagamos el vino no fue barato. Aún así vale la pena.

JPEREZ:6,5

  1. Ambiente: (6) Interesante. Bonitas mesas y reservados, pero sobra la TV de plasma.
  2. Lo de comer y beber: (6,5) Buen cuscús, entrantes y postres al gusto marroquí, aunque el servicio es lento (y eso que sólo habíamos tres mesas) y la carta de alcoholes es prácticamente inexistente.
  3. Relación calidad/precio: (7 Aunque para buena calidad, el de mi suegra Brigitte.

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Ranking CuatroT(r)ipos
Desde que ponemos nota…. (Queda fuera nuestro favorito, La Gallineta. Ya volveremos.)

  1. Atmosphère: 6,8/7,25/8/7=7,26
  2. ArtiCo: 7,25/6,9/6,75/6=6,7
  3. La Almunia: 7,25/6,7/6,5/6,5 = 6,7
  4. La Drassana: 6/5,5/5,8/5,3=5,65
  5. La Safa: 4,6/5,6/6,3/5,6=5,52
  6. Fudd: 4,5/5,3/5,7/5=5,1


Apuntes desde Barcelona Ñh4(IV): Lo que yo sé

JPÉREZ: Si quieren leer algunas conclusiones sobre el contenido de las conferencias de los ÑH4, o sobre el epatante rediseño de El País, mejor vayan columna abajo hacia la reseña “Apuntes desde barcelona ÑH4 (I)”, porque esto es una crónica gastronómica y rosa. El que avisa no es traidor, por lo que yo sé.

mastinell

Y lo que yo sé es que tras la conferencia de bienvenida sirvieron un rioja buenecillo del que no recuerdo el nombre. Sin embargo, recuerdo perfectamente el cava: Mas Tinell, Brut Real Reserva , un fantástico brut seco de renombre folclórico y fama majestuosa, ya que fue la marca vencedora de la cata a ciegas para la boda de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín (aquí tienen una nota de cata ) en Barcelona en 1997. De esto nos enteramos gracias al conocimiento de Silvia, la guapa esposa de Jordi Català, el premiadísimo Jefe de Infografía del Periódico de Cataluña, ambos buenos amigos nuestros desde una grata experiencia en el congreso de los Premios de los Periódicos Europeos celebrados en Aquisgrán, hace ya más de cuatro años.

MIÉRCOLES 21, NOS FUIMOS A CENAR

Lo que yo sé es que resulta difícil acertar con los restaurantes cuando vas a los congresos. Pero lo difícil no es imposible, sobre todo si cuentas con buenos guías. Tras visitar la casa Batlló, sede del acto de bienvenida, seguimos a las letras. Andreu Balius, uno de los mejores tipógrafos españoles en activo, fue dejando su estela hecha de Pradell, una serif elegante fruto de una investigación en las fundiciones catalanas del siglo XVII, Czeska, Trochut, Superveloz, la bordada Matilde, Elizabet ND y FF Fontsoup, (”a noddle family for computers”) con la cual cuatrotipos redactaríamos un menú con Tipeuà de primero.

RESTAURANTE MADRID-BARCELONA

Lo que yo sé es que cenamos muy bien entre las 24.00 horas del día 21 y la 1.30 del día 22 de noviembre en Madrid-Barcelona, (C/ Aragó, 282. Tel: 93 215 70 27). Es un restaurante que Andreu lleva en la memoria (de su móvil). Puntos a favor:

  • Precio contenido: 14 euros por barba, con cervezas Estrella Damm y vino incluído (un D.O. Montsant del año realmente bueno y barato).
  • Un servicio realmente agradable, en un local de ambiente cool.
  • Bandejas de ensaladas, mejillones y berberechos al vapor, almejas y longanizas en salsita, tartar de atún y una promesa de revuelto de morcilla y ajetes que no llegamos a probar por saturación gástrica.

Fue una estupenda velada que compartimos Balius, Cuatrotipos al completo, el super-mirandés Diego Areso, de Grupo Z (vean su blog quintatinta) y los buenos amigos del Grupo Joly, o sea: Juan Carlos Zambrano, de quien dicen que es un gran jefe, de los de mano izquierda y sonrisa franca y Vanessa Valencia, a quien hemos conocido en Barcelona. En adelante, a todos ellos los llamaremos “el equipo habitual”. Un verdadero dream team que no dejó un plato sin rebañar.

LA COMIDA DEL JUEVES

Lo que yo sé es que vale más una mala comida que una buena conferencia. Sobre todo si a la ya tremendamente interesante charla del equipo habitual se suman el diseñador Enric Jardí de Jardí+Utensil (no dejen de leer en este blog la reseña de su nuevo libro) y Gloria Langreo, responsable de diseño de elmundodeportivo.es.

El jueves a mediodía, cuando todavía andábamos de bajón por las revelaciones del pastel que se comieron en el rediseño de El País, Enric nos llevó de paseo para llenar la barriga. Fuimos al restaurante La Fitora, en el puerto deportivo de Barcelona: J.C. Zambrano, V. Valencia, Areso y Gloria tuvieron suerte con su arròs negre. El Somontano Cardonnay y la charla en estupenda compañía nos rescataron al resto de morir ahogados en el mediocre arroz en caldero, con mucho tomate y poco caldito del bueno.

GENTE DE PASTA: FANTÁSTICO ITALIANO

Lo que yo sé es que un buen congreso requiere una buena siesta, así que cerré los ojos durante la conferencia del nuevo diario español Público. Diego Areso evitó al resto de la sala el sonido de mis ronquidos con un par de codazos de amigo: “Javier, que respiras fuerte”. Cuando desperté ya tenía hambre, pero aguanté hasta las 21:00, cuando nos soltaron para la cena. Gloria Langreo tuvo una inspiración y propuso un sitio que resultó fantástico: Gente de Pasta, en Passeig Picaso, 10 de Barcelona. Hace tiempo que no disfrutaba tanto de unos “tortellini frescos alla vodka”.

Jesús del Olmo de la Carlos III de Madrid, JC Zambrano y Vanessa Valencia, del Grupo Joly.

Diego Areso, Gloria Langreo y Diego Obiol

Andreu Balius, JPérez y Enric Jardí

Jardí, con HJF, Amor Muñoz y Angel Castaños, de la Cardenal Herrera-CEU

El Perlat Syrah 2004 D.O. Montsant, de Cellers Unió, un estupendo vino recomendado por Balius, quien no entiende sólo de tipografía.

LA CENA

Lo que yo sé es que en estos eventos se habla mucho de las empresas y de los trabajos, y poco de la gente. Créanme si les digo que las cosas no están muy rampantes para intentar ser un humano a la vez que un periodista. Los periodistas trabajan, pero las personas comemos. Y nos gusta la pasta. Ojalá este restaurante triunfe en el franquiciado y llegue pronto a Valencia, porque les aseguro que vale la pena.

  • Barato: Menos de 16 euros con profusión de vino y fántásticos postres horneados de chocolate fundido.
  • Local bien decorado, con sevicio atento y estupenda pasta fresca. Se toman su tiempo para elaborar alguna salsa, como toca.
  • Tras las cena, se convierte en local de copas.

Espero que algunos de los presentes lleguen a Valencia para el próximo congreso de tipografía, donde los CuatroTipos podremos devolver la hospitalidad recibida. Gracias a todos, amigos, por unos fantásticos días. Viva Barcelona. Viva Sevilla. Viva la vida. Viva el vino. Esto es lo que yo sé.

Atmosphère o el buen menú francés (y barato)

JPEREZ: Atmosphère (Tel. 96 392 00 09, de lunes a viernes, de 8 a 20 horas) es un local pequeño y limpio, con un patio interior de esos tan frescos y agradables en primavera. Está en la calle Moro Zeit, nº 6, esa que hace esquina con la calle Bolsería justo en la plaza del Tossal. La calle está hecha unos zorros. Es una de las calles preferidas de Tipo Gorria, pese a discurrir entre fachadas degradadas, viejos edificios venidos a menos y algún descampado tras una valla de derribo. A mi me parece también una calle bonica, sobre todo porque hay un luthier en una planta baja. Se le puede ver con la gubia y la zuela, haciendo violines. Desde luego, el lugar tiene un paseo. Y después, a comer. Mejor reservar mesa porque está bastante solicitado. Si han podido visitar su página web sabrán hasta el menú del día.

Estábamos esperando Tipo Obiol, Tipo Gorria y yo, cuando se presentó HJF con una invitada. Mira por donde, hoy vamos a ser cinco en la mesa. “Os presento a mi hermana Majo”. Majo es una atractiva chica de risa fácil y simpática que sabe cuándo dejar de beber vino. Yo, cuando tenía 23 años como ella, me bebía hasta el agua de los floreros. Ahora veo a una joven que rechaza el tercer vaso de tinto y me parece un hecho virtuoso.

Sopa de tomates y cebollas rojas asadas

LA COMIDA

Mientras Majo hablaba sobre grupos musicales con Dobiol y TGorria, yo miré la carta. Unas pizarras negras nos anuncian el menú del día con una elegante letra de tiza que cada día escribe Cristel, una de las cocineras. Tres primeros, tres segundos y tres postres de elaboración casera por menos de 10 euros (sin bebida) es una buena opción para cualquiera. También tienen un menú sin postre por dos euros menos. Bravo.

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Gusto francés: al parecer, eso en Valencia quiere decir mantequilla en vez de aceite, sal de marca en la mesa y una sopa de verduras o de cebolla, o algún plato de cuchara, entre los tres primeros. La sopa de tomates y cebollas rojas asadas del día estaba fantástica. Es un menú alejado de las aceitosas maneras valencianas en los restaurantes baratos. Sencillo y gustoso. Patata asada con su poco de mantequilla y perejil y un par de filetes de buena ternera al punto. Ensalada con tostada de queso. Dauphinoise parmentier (lasaña de puré de patata y queso). Los postres son caseros y tienen un gusto estupendo. Probamos la tarta tatín de plátano casera, el pastel de almendra y coco y la Mousse de chocolate. Todos estaban buenísimos.

EL VINO

Tienen únicamente séis vinos en la carta, aunque en el expositor pudimos ver un Lan y alguno más. Es ciertamente parca, pero tienen dos tipos de Burdeos, uno tinto a 12 euros, y un «cru burgeois» de uno de los Chateaus de la zona a 20 euros. Para ser Burdeos, los precios no están del todo mal. También pueden elegir entre un par de vinos monovarietales D.O. Valencia que están de moda (Icono Syrah e Icono Merlot) y otro par de Requena, de la excelente bodega Dominio de la Vega. Todos a 12 euros. En cuanto a la cerveza…. solo tienen Mahou. En fin, habrá que acostumbrarse.

Los Cuatrotipos tenemos la voluntad de movernos en este segmento de precios que ondula entre los 10 y los 20 euros, aunque en ocasiones lleguemos a los 30, conscientes de que no es una cuenta habitual para pagarla todos los días. Queremos una comida honesta, con algún valor añadido, que se pueda permitir cualquier paisano un día de trabajo a la semana. Uno de esos es Atmosphère, el restaurante cafetería del Instituto Francés de Valencia.

TGorria: 6,8

  1. Ambiente: (7,5) Yo adoro a Georges Brassens, y aunque a veces la cultura francesa me suena un poco petulante, soy de la generación que en vez de inglés, aprendio francés en la escuela primaria, asi que un trozo de Paris en Valencia siempre es agradable. Además, la oferta cultural del Instituto Francés siempre es muy interesante
  2. Diseño: (7) Lo más destacable, la buena caligrafia de Cristel en las pizarras.
  3. Lo de comer y beber: (6) No esperen nouvelle cuisine, pero la oferta es honesta y el servicio muy agradable.
  4. Relación calidad/precio: (7) Adecuado

HerminioJF: 7,25

  1. Ambiente: ( 8) No deja de ser un “restaurante/cantina de institución educativa”, pero por su luminoso patio interior, y por estar inserto en el hall del Instituto Francés, (que siempre incluye una pequeña exposición artística o fotográfica), merece la visita, aunque sea para tomar un café tras un paseo por las callejuelas del Camen. Un servicio familiar, francés de verdad, y bien majo. Abstenerse adictos a la sofisticación, si es que el precio no se lo había dejado claro.
  2. Diseño: (6) Lo justo en cuanto a mobiliario y decoración. Pero la carta de precios en la pizarra, aunque está escrita a mano, parece diseñada con el Quark. Siempre me hubiera gustado tener una letra así.
  3. Lo de comer y beber: (7) Elegí a ciegas y me llegó una ensaladita graciosa y una especie de mousaka de patata típicamente francesa, del que mi escaso talento de “gourmand” me impiden recordar su nombre. Nada extraordinario, pero por 10 euros, va que chuta. Me quedé con un pelín de hambre, (glotón que es uno), pero con ese precio hubiera incluido una entrada conjunta (Tabla de quesos franceses, 10 euros, creo recordar), y hubiera quedado redondo.
  4. Relación calidad/precio: ( 8) En la onda del ArtiCo. Lo que uno espera de un menú del mediodía de un pequeño restaurante informal para jóvenes cosmopolitas trabajadores a cuenta ajena.

DObiol:7,5

  1. Ambiente: ( 8) Son ya unas cuentas veces las que he ido a este agradable y luminoso ‘bistro’ que se oculta en el interior del Instituto Francés. Tiene una de las mejores terrazas-patio más agradables de la ciudad y el servicio ‘nativo’ es simpático y eficiente.
  2. Diseño: (7,5) Más bien minimalista y con algunos toques de personalidad como esa pizarra que nos ha gustado a todos.
  3. Lo de comer y beber: (7,5) Lo dicho. Ya estuve y volveré. Y no sólo por la terraza. De esta vez recuerdo ese pastel de patata con “boloñesa” (Herminio muy certeramente lo acerca a la ‘Moussaka’ pero sin berenjena), nada pesado y muy sabroso. Un pero: El café, salido de uno de estos artefactos con cápsulas que anuncia George Clooney sabia rarete.
  4. Relación calidad/precio: (7) Un menú variado, ligeramente ‘afrancesado’, bien realizado. El precio dentro de la media.

JPEREZ:7

  1. Ambiente: (7) Correcto
  2. Diseño: (7) Bonitas cartas de tiza en la pizarra
  3. Lo de comer y beber: (7) Comida sencilla, pero variada y bien hecha.
  4. Relación calidad/precio: (7) Sin más comentarios

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Ranking CuatroT(r)ipos
Desde que ponemos nota…. (Queda fuera nuestro favorito, La Gallineta. Ya volveremos.)

  1. Atmosphère: 6,8/7,25/8/7=7,26
  2. ArtiCo: 7,25/6,9/6,75/6=6,7
  3. La Drassana: 6/5,5/5,8/5,3=5,65
  4. La Safa: 4,6/5,6/6,3/5,6=5,52
  5. Fudd: 4,5/5,3/5,7/5=5,1


La Safa restaurante, aquí bebimos vino

Pindal, un blanco estupendo que se encuentra por unos siete euros en las tiendas.

JPÉREZ: El restaurante La Safa está en la calle Navarra nº 7, junto al Mercado de Abastos de Valencia (96 384 88 00). Tiene una página web (www.lasafa.com) más extensa que las habituales en restauración y con una presentación muy decente. El local es de finca antigua, luminoso, con una buena decoración rústica y un ambiente cuidado, de esos que exponen pinturas en las paredes. Su menú está cerrado: dos primeros, dos segundos, dos postres. Todo por 15 euros con bebida. Pero saldrán a unos 20 euros por cubierto si piden un vino en una carta que está cargada en los precios, como ya es tristemente habitual.

ALIMENTARSE DE VERDEJO

Cuatrotipos disfrutó más del vino (muy buen servicio en los caldos) que de la comida. Tienen cerveza Alhambra. Eso es bueno. Pero mi comida resultó parca y desangelada. Eso es malo. El cocinero salió al comedor para interesarse por su trabajo. Eso es bueno. Pero nos clavó un postre de naranja horrenda, cortada a pedacitos con manzana, sin ningún otro condimento. Eso es malo.

EL VINO

Vamos a pedir ensalada, crepes de salmón y confit de pato, así que la elección del vino es difícil. Para el pato se impone un vino potente y sabroso, pero el salmón pide algo más sutil. Tiramos por la calle de enmedio y descubrimos un blanco vallesoletano, Pindal 2005, D.O. Tierra de Castilla, elaborado con cepas centenarias de la variedad verdejo. Tiene algo de madera y será bueno para todo. En la carta vale 18 euros, pero es un vino que se encuentra por unos siete euros en las tiendas. Precios multiplicados por tres. En la carta abundan los de 20 y los de 30 euros la botella. No nos escandaliza, porque se ha generalizado en los restaurantes triplicar los precios del vino, pero es lástima ¿no creen? Quizá Lasafa disponga de algún vinico bueno y barato que entre en el menú. Desde luego, no lo encontramos en la carta.

BUEN SERVICIO

El servicio del vino es excelente. El camarero prepara grandes copas de cristal fino. Primero vierte una pequeña cantidad del dorado líquido para aromatizar y templar los vasos. Luego sirve y todos disfrutamos.

Aceitunitas de aperitivo.

EL MENÚ

Despreciamos la crema fría de verduras y los cuatro apostamos por la ensaladita. Tenía unos cuantos garbanzos dejados caer y un buen aliño. Fue correcta en sabor y justa en cantidad. En los segundos, Herminio, Diego y yo tomamos crepes de salmon con crema agria, pero Tomás se decantó por el confit de pato. Probé el confit y lo encuentré bueno, pero mi crèpe fue insípida y escasa. Si quieren ganar quilos, apuesten por otro restaurante. Mi postre no lo voy a nombrar porque no lo merece, aunque creo que mis compañeros de mesa tomaron unas panacotas que estaban decentes. ¿Por qué es tan difícil encontrar un comedor que ofrezca buenas y honestas frutas en los postres?

JPEREZ: 4,6
Ambiente: (7) Bonico y luminoso.
Comida y bebida: (4)
Relación calidad/precio: (3). El buen servicio del vino debe ser un valor añadido, no una excusa para cargar los precios.

HerminioJF: 5,6
Ambiente: (8): En el Carmen o Russafa uno puede encontrar casas antiguas con encanto, pero en la desangelada área de Mercado de Abastos tiene especial mérito un lugar así de acogedor y añejo, pero sin ínfulas que le hagan parecer un decorado de cine. Lo mejor del restaurante. Y para comer, tranquilísimo.
Comida y bebida: (4): Al llegar al trabajo me hice un bocata de la máquina, porque la comida no llegó. Otro restaurante de “carta exquisita y ligera de noche”, que olvida que el menú del mediodía en España es la comida principal de la jornada, y que la OMS asigna 1.000 calorías a ese concepto. DObiol: como ves yo no estoy a dieta, y tu también estás estupendo, así que pídele más chicha de la comida, que para eso en este país nos cogemos 2 horas libres. ;-P
Relación calidad/precio: (5). Cierto que la carta de vinos tiene precios de una estrella Michelín, aunque cuenta con copas/atención servicio de vino impecable en plan “gran sumiller”. La comida no sería cara si fuera más abundante y menos insípida. No hubo suerte con lo que elegimos, pero solo había dos alternativas entre platos, y hay que estar muy seguro de que gustarán para ponerlas en el menú. Probaré de noche, con menos hambre y con la posibilidad de equivocarme con la carta bajo mi responsabilidad.

Dobiol: 6,3
Ambiente: ( 8) El local es acogedor, con las paredes del ladrillo visto, y muy luminoso, gracias al patio posterior.
Comida y bebida: (5) En mi opinión, las raciones escasas no suelen ser un handicap (más si cabe en un menú de 1/2 día, que no debería ser pantagruélico), siempre y cuando el plato valga la pena. No es el caso. A la ensalada le salvó el aliño, pero los crepes de salmón no eran nada del otro jueves. El blanco, pese a lo que nos costó elegir en una carta con excesivas “bajas” estaba muy rico. Como dice Javi era caro, con un precio triplicado, sí… Pero seamos justos. Lo hacen todos. El bar que tengo junto al estudio tiene una carta de vinos escasa, con vinos de mesa que, como mínimo también triplican su valor/tienda.
Relación calidad/precio:
(6). Servicio exquisito, local tranquilo y muy agradable, comida mejorable a precios no barato. Volvería a intentarlo (con unas barritas saciantes para HJF).

TGorria: 5,6
Ambiente: (7) Local amplio, agradable y tranquilo, interiorismo “rusticitante” pero sin pasarse.
Comida y bebida: (5) Cuando voy a comer y me arrepiento de no haberlo hecho en casa, mal asunto. La ensalada que pedí la resuelvo yo mejor en mi casa y el confit de pato estaba rico, pero en definitiva es una buena conserva.
Relación calidad/precio:
(5). Servicio amable y correcto, comida regular, aunque el precio tampoco es excesivo.

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Ranking CuatroT(r)ipos
Desde que ponemos nota…. (Queda fuera nuestro favorito, La Gallineta. Ya volveremos.)

  1. ArtiCo: 7,25/6,9/6,75/6=6,7
  2. La Drassana: 6/5,5/5,8/5,3=5,65
  3. La Safa: 4,6/5,6/6,3/5,6=5,52
  4. Fudd: 4,5/5,3/5,7/5=5,1


¿Qué tenemos de papeo?

Dobiol. A pesar de que la agenda informativa de hoy está bien acotada con el 6º aniversario del 11-S, me vais a permitir que haga un breve lunch, para sugeriros este exquisito blog:

http://lunchstudio.blogspot.com/
La idea no puede ser más sencilla. Los miembros de este estudio de arquitectura (formado integramente por mujeres), nos muestran lo que comen cada día. Una idea, sugestiva, universal y bastante apetitosa.

Como bien dicen ellas:

Architects by profession, we’re also ladies who lunch.

Más en su galería flickr.

Francia al sol de Italia

TGorría. Si Sthendal hubiera nacido en nuestros días, es muy probable que en vez de ser uno de los mejores novelistas del XIX, fuera un creativo publicitario de éxito. La frase que encabeza este post es suya, refieriéndose a Córcega, y no se me ocurre mejor eslogan turístico para describir a la isla, otrora denominada por los griegos como Kalliste, la más bella. Y seguro que al Capitán Haddock también le habrá gustado.

La culpa del viaje la tuvo El Pais, que en su suplemento Viajeros de hace unas semanas, recogía un atractivo reportaje sobre la isla. Así que nos pusimos manos a la obra, y con las previsibles complicaciones que implicaba el apresuramiento conseguimos, via Internet vuelo, (en atrapalo.com) apartamento (en homelidays.com) y coche de alquiler (Hertz) para un período de 10 días a un precio razonable.

Por una vez, mi afición al diseño y al interiorismo (y la escasa oferta de alojamiento que en esas fechas había) me hizo cometer un pequeño (?) error. Me deje llevar por las fotos de un apartamento disponible en el centro de la isla (en Santa Lucia del Mercouri, cerca de Corte) y contraté allí el alojamiento.

Ha de decirse que lo primero que llama la atención de Córcega es su complicada orografía, con más de un centenar de montañas que superan los 2.000 metros, y eso condiciona todo el viaje si no se conoce de antemano, así que mi primera recomendación es que si no vais estrictamente a disfrutar de la montaña, y lo que preferís es la playa, con excursiones al interior, es que planifiquéis el alojamiento en alguna localidad del sur, donde las comunicaciones son más fáciles y las curvas menos numerosas. La mejor opción, si tenéis posibilidad, es recorrer la isla, contratando alojamientos en sentido circular.

Otra opción es una moto y una tienda de campaña, e incluso si os lanzáis a la aventura y no pasáis de los treinta, tirar de dedo (el autostop todavía se mantiene, aquí se extinguió hace tiempo). Eso si, en el equipaje no debe faltar el bañador (el nudismo esta prohibido!), y las chanclas de playa pero tampoco unas botas de montaña.

Hay buenas guías (yo elegí la del País Aguilar, la mejor editada y claro, la de mejor diseño, aunque deberían remozarse tipográficamente, la Garamond ya no se lleva). Así que allá unas cuantas notas más y la recomendación de que vayáis cuanto antes (es un verdadero paraíso natural, de costa e interior, y no sabemos cuanto tardarán en descubrirlo los madrileños…)

Lugares imprescindibles.

Playas. Las playas del sur son verdaderamente espectaculares, con poca gente y aguas cristalinas. Si vais en plan familiar yo recomendaría (hay cientos) la de Campo del Moro, cerca de Sartene.

O cualquiera de las de la bahía de Porto Pollo. Si buscáis alguna más salvaje, en las proximidades de Bonifacio (las islas Lavezzi) o Porto Vecchio. Para playas urbanas , la de Calvi, con la silueta de su ciudadela al fondo, o cualquiera de las playas del golfo de Ajaccio, en la ruta que va a las islas Sanguinarias.

Tambien en el norte, cualquiera de las del Cap Corse, como la de Arganjola, en la foto inferior (un recorrido bien chulo, aunque ojo con los atascos en el acceso a Bastia) o las de Saint Florent, o l’Ille Rousse.

Lamentablemente, no pudimos conocer las del golfo de Sagone, (Porto) pero parece que también están muy bien.

Montaña. Lo más sorprendente de Córcega es su interior, y aunque las carreteras sean complicadas, vale la pena conocer sus montañas. El valle de la Restonica, por ejemplo, a unos kilómetros de Corte, es imprescindible. Un paisaje pirenaico con un caudaloso río que forma pozas en las que puedes pegarte un baño (el agua está bien fría, pero si hace calor es una gozada). O el Valle de Asco, en el que también os podéis bañar bajo la sombra de un coqueto puente genovés…

Hay multitud de rios de y de gargantas y pueblitos en lugares inverosímiles. Por otra parte, debéis saber que las vacas, los cerdos y los asnos campan libremente, cruzando las carreteras con cierto peligro (a nosotros se nos cruzó una piara de jabalíes con sus jabatos y casi acabamos en un barranco…) Para los más preparados, el GR 20, es una alternativa muy interesante.

Ciudades. Córcega tiene una extensión de 8,600 km2, un poco más del doble de Mallorca, con una población de un cuarto de millón de habitantes, (la tercera parte de Mallorca) lo que le confiere una densidad de población muy baja. No busquéis, por tanto, en sus ciudades (Ajaccio, la más poblada, tiene 60.000 habitantes) una intensa vida urbana ni una gran oferta lúdica o cultural. Además, el tópico que se maneja sobre la rudeza del carácter corso (son susceptibles, decía Asterix) parece bastante adecuado.

Aun asi, son correctos pero no se pasan de amabilidad. De las ciudades que visitamos, la que más nos gustó fue Sartene, tranquila y sin mucho bullicio, es un buen punto de partida para conocer el Sur. De todos modos, todas las ciudades importantes (Ajaccio, Calvi, Bastia, Bonifacio, Corte -la capital cultural-), tienen un casco antiguo interesante, que vale la pena visitar.

Comer y beber. La oferta es bastante elemental, no esperéis grandes cosas, ni siquiera su famosa charcutería (por cierto, encontramos un nexo cultural con el País Valencià, el embutido denominado figatellu, casi homónimo al figatell de la Safor y La marina, aunque de composición diferente) No llegamos a probar muchos vinos, aunque el tinto que probamos no estaba mal. La cerveza local (Pietra), con aromas de castaña no estaba mal, pero ni se ocurra probar la versión corsa de la coca cola (Corsicacola), es un brebaje que solo aguanta por el nacionalismo.

Los ultramarinos estan bien surtidos, y podéis arreglaros con una buena oferta de fruta y las cocas y pizzas al corte en las numerosas boulangeries de todos los pueblos y ciudades. Los restaurantes sirven menús decentes con cocina globalizada o con especialidades corsas (ya os digo, poca variedad) a unos 16 euros. Por las mañanas, lo mejor es comprar los croissants en la boulangerie y tomaros un cafe au lait en la terraza de cualquier cafetería. Podéis imitar a los nativos y pedir un Pastis a la hora del aperitivo, pero si no os gustan los licores superdulces y anisados, mejor una Pietra.

Corsica gráfica y política. También me resulto sorprendente el escaso nivel de autogobierno de la isla. Los corsos fliparian con las competencias de Murcia, pongo por caso. El corso es una lengua meramente testimonial (solo apreciable en los letreros de los topónimos y en las pintadas independentistas de la carretera) y al parecer, el terrorismo de origen independentista es una cosa del pasado.
Eso si, la peculiar bandera corsa, que más que una bandera es un icono gráfico está por todas partes.

Es una cabeza de “moro” (esa es la expresión que utilizan) con una cinta blanca. Algunos historiadores relacionan ese símbolo con la pertenencia de Córcega a la antigua Corona de Aragón. Independientemente del origen la verdad es que como símbolo identitario resulta de lo más funcional, a la par que original.

Medios de comunicación. En la isla no hay televisiónes locales ni regionales, pocas emisoras de radio, algun semanario (de caracter independentista) y un periódico, Le Corse Matin, editado por el grupo que tambien edita Nice-Matin. El diario no es nada del otro mundo, pero tampoco esta mal. Es interesante comprarlo porque te mantiene al tanto de lo que pasa en la isla, y en lo que respecta a diseño, nada especialmente relevante, aunque la tipografía que usa en titulares (The Sans black?) resulta eficiente. Pero deberian cuidar más la partición y justificación y por Dios, pongan una sangria de primera linea en los párrafos!

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