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Cuatrotipos en Campaña (III): 2007, o el ocaso del cartelismo electoral


HerminioJF.- Paseando por las calles estos días, es fácil comprobar cómo las piezas de diseño gráfico más maltratadas en nuestra sociedad son los carteles electorales, con la sola excepción de las servilletas de los bares de carretera (sí, sí, esas que pone ‘Bar Manolo, tapas variadas’, y que parecen hechas de plástico y no absorben nada. A mí es que me indignan. Permítanme el desahogo).

Nada justifica una intervención destructiva en un cartel electoral, por ingeniosa que parezca, pues la libertad de expresión (gráfica, también), debe ser un valor primordial en una sociedad democrática y alterar su mensaje primigenio a base de rotulador, aunque sea con ‘animus jocandi’ es algo censurable. Sobre todo cuando no muy lejos de aquí todavía hay quien es agredido por ejercer su derecho a expresar su opinión pegando carteles electorales, como ocurrió con las candidatas de PP en Sondica y Ermua este fin de semana.

Pero una vez hecha esta loa a la libertad de expresión, dedicada a los más susceptibles, permítanme quitarle hierro al asunto y confesarles que en esta campaña autonómica 2007 más de una vez he estado tentado de coger la brocha gorda y enzarzarme con las vallas electorales. ¿Sectarismo? ¿Intolerancia?. Olvídense de la política: lo que no soporto es ver cómo en pleno siglo XXI, cuando la perfección técnica en el diseño es apabullante, cuando los dedos de las manos ya no dan abasto para cifrar la versión actual del Photoshop o el Freehand, y la docencia universitaria de la disciplina ha alcanzado su apogeo, tengamos que soportar la que posiblemente sea la peor campaña desde el punto de vista gráfico de la historia de la democracia desde que alguien apuntó con tiza ‘vota Pericles‘ sobre una columna dórica del Partenon de Atenas.

Porque este año no se salva ni el Tato. Desde luego ninguno de los partidos con opciones de colarse en les Corts Valencianes tiene la más minima posibilidad de presentarse al Valencia Crea 2008 sin desatar la carcajada del jurado. Empezando por la campaña iniciada hace meses por el PP, con una horrible tipografía rellenada de cabezas de personas (¿pero…de quién fue la idea?) sobre fondo azul, con un vampírico Camps emergiendo lateralmente.

Al menos en la continuación de la campaña la cosa se ha moderado un poco, la foto tiene un poco más de gracia, han eliminado la ‘chatarra’ tipográfica y han simplicado colores usando solo el nuevo naranja corporativo del partido (en vigor desde Septiembre de 2004, por aquí han tardado en enterarse). Por lo demás, han colocado las cajas de texto al tuntún en un ejercicio de diseño que se merece un 0 en pretecnología de preescolar.

Desde luego el candidato del ¿PSPV?/PSOE tampoco ha tenido mucha suerte con sus carteles electorales: 1) Fotos cadavéricas cambiadas a toda prisa, 2) Denuncias a la junta electoral por empleo de lemas prohibidos, 3) acusaciones de daños al patrimonio ‘visual’ histórico por cubrir con un gigante cartel la fachada de la sede...es decir, toneladas de papel a la basura para acabar haciendo campaña con el cartel que ven arriba.

¿Quién se acuerda en Ferraz de la formidable estrategia de imagen de 1982 (25 años ha, snif), en el que un angelical FG miraba a un futuro que reclamaba un cambio entre nubes de algodón? ¿Donde están los estrategas de la imagen que convirtieron en 1000 días al desconocido candidato Zapatero en el aguerrido presidente ZP? ¿Porqué Ignasi Pla no ha pedido el maldito teléfono de los que le hicieron la campaña a Montilla en las Catalanas de hace menos de un año, en la que con unos atrevidos carteles, con fotografías en b/n bien lejos de lo obvio, convirtieron al insulso ex ministro en, como mínimo, un tipo interesante?

¿Y qué demonios está pasando en Génova 13? Está claro que en el PP esto de la cartelería electoral nunca ha sido su fuerte, pero ¿cómo le han colado el gol a Rita Barberá de que aparecer rodeada de niños era una buena idea? Los asesores de comunicación no salen de su asombro: ¿Acaso votan los niños? ¿No da la impresión de utilización política ilegítima? ¿Son capaces esas criaturas de argumentar con más de dos frases coherentes porqué Carmen Alborch es mala y Rita Barberá es guay?

¿Y qué significa ese críptico lema que acaban de sacarse de la manga “a + Valencia tú a +”?

No entiendo nada. ¡Si los carteles de 1982 estaban mejor hechos! Llamándose aún AP, un incombustible Fraga mostraba decisión y fortaleza sobre un lema contundente. Una pieza gráfica vigorosa y técnicamente bien resuelta cuando todavía no se habían inventado los Macintosh.

O la propuesta de 1986, con un Fraga entrañable rodeado de jóvenes españoles de verdad, sacados de un catálogo de Adolfo Dominguez… pero al menos con edad legal para votarle y con edad mental para entender qué diablos significaba el centro-derecha.

Y porque lo han ‘desactivado’, pero Don Manuel Fraga, en su última campaña en las gallegas (2005), aún nos dió una postrera lección de propaganda electoral efectiva con unos discutidos carteles que son en sí mismos una lección de Photoshop y con los que aún logró convencer al 45,2% de los gallegos de que con 82 años estaba hecho un chaval.

Obviamente, en unos tiempos en los que el bipartidismo se acrecienta cada vez más, y en los que las diferencias ideológicas de fondo se disuelven, los grandes partidos pierden el atrevimiento y la iniciativa que los partidos más pequeños, con nada que perder, hacen suyo para hacerse notar. Quizás la campaña más conocida de los últimos años fue la que realizara en las pasadas Catalanas (2006) el nuevo partido Ciutadans de Catalunya, en el que el candidato Albert Rivera protagonizaba un ‘full monty’ memorable para conseguir los minutos de cuota de pantalla mejor aprovechados de la historia electoral reciente.

Pero en esta ocasión, la coalición de izquierdas Compromís (EU+Bloc+otros), del que tanto esperábamos en este sentido tras el gran trabajo de diseño gráfico del Bloc Nacionalista Valencià en 2003, no ha sido capaz de asimilar para la causa común el “know how” visual que muestra el Bloc. La imagen gráfica y la cartelería de Compromís (fotos en blanco y negro sobre un invasivo rojo chillón), también merece un suspenso en toda regla.

Algo raro está pasando cuando la mejor campaña electoral con diferencia es falsa y la está protagonizando en Valencia un candidato ficticio, que ya conocen y como ven, tiene reflejos suficientes para adaptar su campaña a la agenda informativa más actual. (Empiezo a ganarme el descuento en Armani, amigos de Jorge Juan)

O lo que es inquientante de verdad: la mejor campaña real la está protagonizando un presunto partido ¿real? (algunos argumentan que ha sido ‘prefabricado’ para arrebatar votos al PSOE) llamado Partido Socialdemócrata Valenciano (PSD), y que con una línea gráfica luminosa y fresca, está empapelando la ciudad de manera fulgurante esta semana. Y el acabado de carteles y sus sonrientes candidatos silueteados a cuerpo entero le están dando sopas con ondas al resto de los partidos mayoritarios.

Pues eso, que no entiendo nada. Y lo peor es que aún quedan 12 días.

2 comentarios»

  Razorbuzz wrote @

Tienen que hacerse con los carteles del PP en Alicante que los han realizado en inglés. ¡Manda huevos! Salieron ayer en El País, si no me equivoco… Si los localizo se los envío.

  Cocos electorales « CuatroTipos wrote @

[…] Autonómicas 2007, o el Ocaso del cartelismo electoral […]


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