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Los negocios de Murdoch

JPÉREZ: El diario El Mundo del pasado siete de junio llevaban la noticia de recortes de plantilla en importantes periódicos británicos. «The Sun» y la que es considerada su edición dominical «News of the World», «The Times» y «Sunday Times». Todas ellas son cabeceras de News International, la editora de prensa propiedad de Rupert Murdoch  y van a despedir a 100 empleados de sus equipos editoriales. News International achaca los 100 despidos a la tendencia (bajista en ventas y en ingresos) prevista por todos los grupos de periódicos del Reino Unido. Según la editora, «los ingresos de los periódicos se ven presionados en un momento en el cual se están incrementando los costos y crece la inversión en medios digitales».

Estrategia global
Murdoch se quita de encima costes de un negocio a la baja: la prensa escrita. Pero cuidado, el periodismo y la información siquen siendo el gran negocio que viene, aunque en otro campo: internet y el audiovisual. El periodismo no está en crisis. La prensa escrita, sí.

Pujanza digital
Mientras, en el suplemento de negocios de El País pudimos leer el domingo 10 de junio que durante lo que llevamos de 2007 las ventas publicitarias mundiales en internet llegaron a los 23.000 millones de euros. La consultora PWC cifra en 38.206 millones la previsión de ventas para 2010. Los profesionales de la información trabajamos en uno de los sectores económicos más revueltos y de más difícil previsión. Los productos periodísticos serán multimedia o no serán. Y la parte que le toca al periodismo escrito cada vez será más pequeña. Muchos de nuestros compañeros ya son dinosaurios y a todos nos espera un futuro más interesante que, por ejemplo, a un fontanero. Pero tranquilos, que todavía queda cuerda. ¿Me pasas la llave grifa?

THE WALL STREET JOURNAL
Todos a por él


JPÉREZ: ¿Pero, qué hace Murdoch mientras recorta empleos en sus grandes cabeceras británicas? Respuesta: Puja por otras grandes cabeceras estadounidenses. Hace un mes que firmó una oferta por The Wall Street Journal y la pasada semana, al tiempo que anunciaba sus despidos, comenzaba la negociacion con la familia Bancroft, propietaria de WSJ desde 1902. Según El País, Murdoch quiere el WSJ y todas sus publicaciones colaterales y on-line para prestigiar la información económica de su nuevo proyecto: una cadena de TV especializada en información financiera. Pero Murdoch no puja en solitario. El magnate Ron Burkle, con dinero fresquito procedente de sus inversiones en supermercados, fue requerido por el sindicato de trabajadores de WSJ para que hiciera también una oferta: cómpranos, Ron y luego vete lejos. El grupo Philadephia Media Holding podría entrar también en la puja. Este grupo es dueño del Philadelphia Daily News y Philly.com. Ellos no pujarían sólos, sino con un grupo de inversores.


Mientras, los propietarios están preocupados por garantizar que el nuevo propietario siga con la tradición no intervencionista en la línea editorial del periódico.

El nacimiento de The Wall Street Journal
El suplemento de El País del domingo 10 de junio contó en un artículo la mitología de la fundación del periódico. Como todas las mitologías, empieza por describir el primer habitáculo donde comenzaron a trabajar los fundadores. Apple, Microsoft y Google nacieron en un garage. WSJ nació en un sótano. Allí, tres jovencillos decidieron comenzar a redactar a mano un boletín con las informaciones que circulaban por el edificio de la Bolsa de Nueva York. Corría el año 1892. Los periodistas se llamaban Charles Dow, Edward Jones y Charles Bergstresser. En 1889 comenzaron a vender su periódico, ya con más redactores y más papel, por dos centavos. Por aquel entonces el Dow-Jones ya era el índice de referencia bursátil por excelencia. También es el nombre de la compañía propietaria del WSJ hasta hoy.

Clarence Barron


La saga de los Barron-Bancroft

Como buenos periodistas, trabajaron como perros sin ver a penas a la familia. Su empresa era un agujero inmundo lleno de tipos de plomo, tinta cancerígena y humo de tabaco barato. Tal vez por ello Charles Dow murió en 1902 y Clarence Barron, un columnista aventajado del propio periódico, que casó con una viuda rica, hizo una oferta de 130.000 dólares por el chiringuito. Los socios del difunto Dow vendieron. La familia Barron entró en la propiedad para no dejarla nunca. Como Barron padecía obesidad mórbida, no era muy diestro en las artes del amor y no le dio más descendencia a la viuda, que ya tenía dos niñas. Una de ellas, Jane, casó con Hugh Bancroft, abogado. El gordo Barron lo designó heredero justo antes de morir en un balneario. Bancroft se suicidó con gas venenoso cinco años después, pero lo dejó todo dispuesto para que heredaran su mujer y sus hijos. Jane y Hugh Bancroft son los abuelos de los actuales propietarios quienes, cuenta la leyenda, nunca se han entrometido en la línea editorial del periódico. Me pregunto si no habrán dejado ese trabajo a otros (por ejemplo alguna agencia gubernamental de tendencia republicana).

Detalles del último rediseño de The Wall Street Journal por Garcíamedia


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