CuatroTipos

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Archivo para junio 25, 2007

Estas promociones son la leche

Por fin hoy llegó el mug de Marca/Real Madrid

HJF.- Otra taza más. No contentos con seguir esquilmando las reservas madereras de la Amazonia, los diarios de papel en sus últimos estertores se han propuesto acabar también con toda la porcelana china disponible en el mercado. Que si la vajilla de Vista Alegre de ABC, que si la cubertería de Las Provincias, que si los platos de Chillida en El País, que si la Vajilla de porcelana de Bohemia Dalí de La Vanguardia… Pues no sé qué van a regalar los bancos estas navidades para que hagamos un ingreso extra en nuestra libreta. Si es cierto que Pedro J. buscó en vano platos para competir con la exitosa promoción de Forges de El País, igual era más sencillo descolgar el teléfono y llamar directamente a Recoletos, ahora que son sus nuevos compañeros de negocio. Por lo que parece estaban acaparando toda las tazas disponibles en el mercado.

Y para qué conformarse con una ventana junto a la cabecera, si se puede utilizar toda la portada para anunciar una promoción, ya que estamos. Ventajas que tiene la elástica titulación de la prensa deportiva.

PD.- La foto de portada que incluímos viene gracias a Encajabaja. La edición valenciana no incluye la promoción de la taza del Real Madrid, porque los de Marca empiezan a darse cuenta de que lo único que interesa en la otrora tierra “de las flores, de la luz y del amor”, reconvertida ahora en la tierra del lujo, los veleros y derroche, son las copas de Swarovski.

Media vaca. Libros para niños ilustrados

TGorria. Recientemente, la Generalitat valenciana ha concedido el premio al mejor libro editado en 2006 a El Libro de las Preguntas, de Pablo Neruda e Isidro Ferrer, editado por Media Vaca (www.mediavaca.com.)

Es muy posible que ya conozcais la editorial de Vicente Ferrer y Begoña Lobo, pero por si acaso y como un homenaje personal a la editorial, reproduzco el artículo que publiqué hace unos meses en Posdata, dedicado a esta singular empresa, un verdadero lujo en nuestra ciudad. Por cierto, el artículo salió con un título distinto al que yo propuse, por un exceso de celo del redactor de cierre, que pensó que me equivoqué. De “Libros para niños ilustrados”, paso a ser “Libros ilustrados para niños”. Sirva de Fe de erratas.
Bajo estas líneas; Vicente Ferrer y Begona Lobo. Foto: Daniel Garcia Sala.

Libros para niños ilustrados. Cuando Vicente Ferrer comenzó su andadura como editor y fundó la otra parte de la Media Vaca, allá por 1998, tras algunos años dedicados a la edición alternativa, no tenía muy claro en que libros quería trabajar, pero sí tenía bastante claro cuáles no quería hacer. Y entre ellos, y según sus propias palabras, el más conocido y editado de los cuentos infantiles, el clásico texto de Perrault, Caperucita Roja, no estaba entre sus planes.


Pero la ortodoxia no es el camino elegido por editores como el que nos ocupa y ante la ocasión que se propició durante un taller para ilustradores que tuvo lugar en el Museo Itabashi de Japón durante el verano de 2003, que impartió el mismo Ferrer, no dudó en contradecirse. En él se pidió a los participantes, cuyos trabajos se reproducen íntegramente en el libro (Érase 21 veces Caperucita Roja) que no se limitaran a poner sus dibujos junto a las palabras de Perrault, sino que se sintieran libres para hacer todos los cambios que desearan en función de sus propios intereses. El resultado fue tan variado como sorprendente, tanto en variedad estilística como temática: veintiuna historias distintas que utilizan como punto de partida el cuento clásico de Perrault, pero que son autónomas y llenas de sorpresas. Al final, el libro salió a la luz y ha sido recompensado con una mención en el prestigioso premio dedicado al diseño editorial Daniel Gil, en su apartado de libros infantiles.

Las preguntas de Neruda y Ferrer. Otra de sus obras premiadas recientemente (Media Vaca lleva una fulgurante carrera de reconocimientos, entre los que hay que destacar dos Bologna Ragazzi Word, una especie de Óscar a los libros para niños) con el premio Cálamo al mejor libro de 2006 es el dedicado a una de las obras menos conocidas de Pablo Neruda: El libro de las preguntas. Éste es quizás uno de las más singulares obras del poeta chileno, y fue publicada por primera vez por la editorial argentina Losada el año 1974, un año después de la muerte del poeta en la Isla Negra.

García Lorca, las greguerías ramonianas, los juegos de palabras o los experimentos vanguardistas pueden rastrearse en este libro para el que Media Vaca pensó en Isidro Ferrer (Premio Nacional de Diseño en 2002) como ilustrador.

El peculiar estilo de Isidro Ferrer en este trabajo combina aspectos como la pequeña escultura, (o microinstalaciones), la composición al estilo del collage, en el que importan las formas tanto como las texturas o las metáforas visuales (algunas tan logradas como la camisa de papel impreso colgada de una percha) y finalmente la fotografía (siempre en blanco y negro) que aporta unidad plástica a unas composiciones en las que la sugerencia es el principal argumento.

Ciudades, de la z a la a. Entre las novedades que Media Vaca presentó el pasado mes de diciembre a un grupo de amigos e incondicionales de la editorial en Valencia (un acto, entre entrañable y surrealista, que sirvió también para que El Persa, colaborador de la editorial, explicara a los presentes la teoría de las Esferas Postales Descascarillables), también se encontraba la nueva colección dedicada a las ciudades, con el hilo conductor del alfabeto, pues se dedica una sola urbe a cada letra del abecedario.

De momento, ya esta en la calle la dedicada a la T, la de Tokio, ilustrada por Taro Miura. También la de Zaragoza, con ilustraciones y textos de Juan Luis Cano. Ya casi ultimada está la dedicada a Buenos Aires y aunque parece asegurada que la V corresponderá a Valencia, todavía no está claro los autores elegidos para la misma. El marketing editorial aconsejaría que el libro dedicado a nuestra ciudad saliera durante este 2007 de la Copa del América, pero nos tememos que Media Vaca tiene un concepto más singular de la mercadotecnia.

Proyectos. En el momento en que se escribieron estas líneas se estaba trabajando en la edición del último libro de la colección Libros para niños, la versión Media Vaca de Robinson Crusoe, uno de los clásicos indiscutibles de la literatura infantil y juvenil, y sin embargo, una de las obras peor conocidas de todos los tiempos. Poca gente conoce el texto original, que lleva por título “Vida y extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe escritas por él mismo” que escribió Daniel Defoe (1660?-1731) en 1719. Sin embargo, todo el mundo conoce alguna de las múltiples versiones adaptadas en función de su mayor facilidad de lectura.

Algo similar a lo que le ocurre a Jonatahn Swift y su “Gulliver”, cuya versión completa sorprendería a más de un lector por su crudeza y su posición de denuncia social y política. En esta ocasión la singularidad de la edición estriba en que se trata de una versión sin palabras, ilustradas por el ilustrador Ajubel, artista cubano afincado en Valencia y premio nacional de Ilustración, en la que intenta ofrecer una versión respetuosa con el espíritu de la novela, en la que aparecen naufragios, cangrejos y piratas, en un contexto marcado por la aventura.

PD.- Visitad la web de media vaca, vale la pena. La cabecera de cuatro tipos de hoy esta diseñada a partir de una ilustración sacada de su web.

Si no hay segundo, entonces que gane el New Zealand

(El post que leerán a continuación está ilustrado con las espectaculares páginas de .32, la semestral revista oficial de la America’s Cup: Lujosa, bonita, deslubrante fotográficamente y pija hasta decir basta que se autodefine como “glamourosa, fresca, emocionante, atractiva y singular”. Y ya puede serlo, porque cuesta 10 euros en el FNAC.)

HerminioJF.- Pues ahora resulta que la America’s Cup empezó este fin de semana, a pesar de que hace meses que les estamos dando la vara con que si barquitos por allá, que si Fodereck por acá, que si famosetes acullá. Pero en realidad lo que había habido hasta ahora no era más que una pachanga de marineros de agua dulce, un simulacro de batallita de Trafalgar sobre agua de borrajas. La America’s Cup, la de verdad, la del viril entusiasmo marino que tanto aprecia Rita Barberà, comenzó el sábado sobre las cenizas de la Louis Vuitton Cup en la que se ha dilucidado que será el New Zealand el que tendrá el honor de disputarle a los suizos del Alinghi esa gigantesca copa de metro y medio que espero que no se emplee en el gran premio de Fórmula 1 previsto en esta ciudad, porque si no Fernando Alonso se podría despeñar de lo alto si pretendiera beber champán con ella.

Así que tras esta larga travesía valenciana por el océano del lujo, por fin ha llegado ese combate/órdago a una sola carta en la que a nadie le importa quién saldrá derrotado, porque el perdedor se quedará sin nada, y tal y como están los precios de los cubatas en el recinto, es muy duro quedarse a dos velas. Así se escribe la historia de esta competición, desde que la Reina Victoria, confiada en el triunfo británico en 1851, preguntara trofeo en mano por el vencedor: “El América, Majestad”, le informaron. Vaya papelón. Así que la monarca, buscando alivio al menos en el accésit preguntó por el subcampeonato, y como por allí no se acercaba nadie y había ganas de irse ya para Buckingham Palace, obtuvo como respuesta un escueto: Majestad, ¡no hay segundo!”.

Pues si no hay segundo, entonces que gane el New Zealand. Ya sé que esto no va a ser muy popular en el gremio: los muebles suizos molan mucho, Vitra se sale, el diseño internacional centroeuropeo es super cool y Suiza parece tener una patente de corso en el mundillo del diseño. Pero que un país montañoso y sin mar no se conforme con dominar el esquí de fondo o el bobsleigh y pretenda ahora consolidarse como la mayor potencia del deporte náutico mundial, más que una paradoja, es un peligroso precedente.

Alguien tiene que parar esto: Pase que una tierra sin oro y sin reservas naturales de importancia haya logrado convertirse en la referencia planetaria como reserva monetaria. Bastante es que una nación con un ejército de soldados armados con navajas multiuso y con sus tropas de élite destinadas a vigilar los frescos del Vaticano, haya logrado sobrevivir durante siglos sin sufrir las guerras centroeuropeas. Demasiado me parece que un babel de microestados alpinos formados por italianos, alemanes y franceses se haya logrado poner de acuerdo para ser el símbolo del chocolate a 10.000 kms del arbusto de cacao más cercano. Pero lo que es el colmo es que le hayan dado su nombre nacional a la Helvética, una tipografía fabricada en 1957 prácticamente sobre el molde de la Akzidenz Grotesk, que había sido creada en 1896; sesenta años antes.

Suiza tiene grandes valores que merecen ser respetados. Pero alguien tiene que explicarle al millonario suizo Ernesto Bertarelli, (que contrató a golpe de talonario a toda la tripulación del New Zealand para poderle arrebatar el título en 2003), aunque sea en maorí, que no todo tiene un precio y que hay cosas que valen más de lo que cuestan. Me da igual que el Alinghi tenga la mejor spinnaker del mundo, o la baliza mejor diseñada. Que gracias a ellos estén llegando a la ciudad toneladas de euros con un evento que nos ha permitido construir en el Puerto de Valencia un espigón gigantesco en el que podría aterrizar el Concorde y que aún sobraría pista para el Enterprise. Llámemenme ‘desaborío’, aguafiestas, mal valenciano o proletario rencoroso, pero seguiré sosteniendo que Suiza no se merece la Copa América y Nueva Zelanda sí: Porque el sistema bancario neozelandés no ha blanqueado nada y los ‘kiwis’ viven de su trabajo. La lana que exportan la trasquilan de los 40 millones de ovejas que crían con su propio césped y no tengo noticia que hayan creado ninguna tipografia llamada New Zealand Roman copiada de la Times.

Estoy dispuesto incluso a admitir que este asunto de la America’s Cup ha sido un gran invento, Rita. Gracias por tus desvelos, pero ya está bien: No hay más que ver las páginas que nos preceden para darse cuenta que la sociedad valenciana está sometida a una ‘helvetización’ espiritual que no puede ser sostenible a largo plazo. Quítennos de una vez tanta fiesta de relumbrón, tanto restaurante minimalista, tanto ‘chill out’ relamido, tanta arquitectura galáctica, tanto revistón en couché y tanta lámpara de Philippe Starck, que los valencianos somos gente humilde y campechana, de costumbres sencillas, abiertos al visitante y de trato afable y acogedor, por amor de Dios.

Y encima NZ es un país precioso y necesito una buena excusa para volver. Así que “Go Kiwis, Go!” CuatroTipos está con vosotros.