CuatroTipos

Diseño periodístico y más.

Archivo para junio 29, 2007

Ti(o)pografía solidaria

TGorria. Cuando era pequeño pensaba que cuando subiera en avión vería sobre los países sus nombres impresos, como en el globo terráqueo del cole. Y un día que fuimos a la playa pude comprobar, a la altura de Cullera que esta teoría no era tan descabellada. Quizá por eso cuando vi en el correo cómo la Coordinadora de ONG de Valencia planeaba una acción en la Malvarrosa para el próximo domingo 1 de julio,

(el día de máxima audiencia televisiva de la Copa América) que consistía en un gran letrero reivindicativo de la campaña Pobresa Zero, me puse a su disposición para echar una mano y asesorar tipográficamente al evento. Así que a través de la Coordinadora, entablé contacto con Patricia, topógrafa responsable de la cosa, y le envié una propuesta para el asunto.

Pensé que Futura era una buena elección, ya que es un tipo reconocible, pero sobre todo por ser completamente geométrico, y para trazar (supongo que se hara con teodolitos*, como el de la imagen) unas letras de 20 metros de alto, cuantas menos sinuosidades, mejor. Al final, con el lío que supone organizar un cosa como ésta no sé si mi propuesta tendrá eco. Pero es lo que menos importa. Lo que tenéis que hacer, amigos de la tipografía y las buenas causas es acudir el domingo a la Malvarrosa (13.00 h.) a formar parte de la S o de la Z y colaborar a formar una letra, que si mis cálculos no son erróneos tendra unas dimensiones de 7500! puntos. Espero hacer un reportaje del making off de la acción sobre todo por las relaciones entre dos ciencias que tienen tanto en común (11 letras), la tipografía y la topografía, y en los próximos días, lo colgaremos en 4t.

+Info:

Por fin es viernes (1): Agenda oculta para el fin de semana

(Antes de nada, si estás en EEUU y has decidido ser de los primeros en comprarte un Iphone de Apple hoy 29 de junio, estás de enhorabuena. Posiblemente CuatroTipos sea el primer blog preparado para el formato de lectura vertical, je, je)

HerminioJF.- Por fin es viernes. ¿alguna sugerencia?:

1) Comida quincenal CuatroTipos.
Viernes 29 14:30 horas en Fudd. Joaquín Costa, 7, Valencia.


Cuentan con buenas referencias, pero como tenemos nuestra propia opinión, atentos al próximo juicio gastronómico de Javier Pérez, que parece no tener mucho interés en hacer amigos en el sector de la restauración valenciana. Tampoco entre los nuevos/viejos conselleres de la Generalitat, todo sea dicho. Por lo pronto espero que tengan cervezas fresquitas…

2) Farrah, powerpop sin complejos desde UK.
Viernes 29 de junio, 23:00 en Wah Wah, Valencia.

Pues resulta que los recién disueltos Gigolo Aunts, (tan llorados por estas tierras levantinas), tenían dignos sucesores. Así que prepárense para una buena sesión de melodías inmediatas, guitarras, voces en falsete y adrenalina con chica incluída, ideales como antídoto para tanto estiramiento centroeuropeo y sofisticación náutica, que esto no hay quien lo aguante. Aunque yo voy con las mismas ganas de revisitar a los estupendos Delco, que hacen de eternos teloneros (la última vez en Valencia, precisamente con los ‘Gigolos’), pero que se merecen ya la categoría de cabezas de cartel.

“Fear of Fliying”, gran video del último disco de Farrah creado mediante la animación de 9.400 fotos.

3) The Cult, vuelven a Valencia a recuperar lo que es suyo.
Domingo 1 de julio, 22:00 en el escenario de la America’s Cup.

Sí, sí; ya sé que están un tanto ajados, pero aquel extraño fenómeno ochentero de guitarras afiladas, bajos omnipresentes, sonido oscuro y aullidos licántropos salidos de un fuerte apache que tantas veces alzaron nuestras manos en las sesiones de madrugada del Arena, recalan de nuevo en las tierras donde fueron los reyes. Y no me pidan que sea objetivo en este punto, ni me vengan con que Zipi/Zape Astbury/Duffy ya no están para estos trotes. Los amigos de la universidad y los discos que me compro ahora los he elegido yo, pero a los amigos de la infancia y a los Cult no: los acepto como son y los quiero igual aunque ya no tengamos mucho que ver, porque me venían incorporados de serie. Así que desoyendo los consejos del gran Eduardo Guillot, este domingo nos juntaremos los viejos amigos treintañeros, nos ajustaremos a duras penas esas raídas camisetas negras que avergonzarían a nuestras madres y nos iremos a pegar botes al ritmo de Rain, She Sells Sanctuary y Revolution, y por mí, como si tocan en ‘playback’. Pero no se lo cuenten a nadie: el lunes volveré a ser un tipo indie y a la última en busca de sonidos avanzados en Radio3, criticaré de nuevo a las viejas glorias que no están dispuestos a regalarse una retirada digna, y negaré haber escrito este post.

The Cult, Rain, 1985, pero qué pintas. Todos tenemos un pasado que ocultar.

The Cult, Rain, Benidorm 2006. Eso, que todos tenemos un pasado que ocultar.

Un “salvem” más: Imprimerie Nationale

Dobiol. No hace mucho me enteré, leyendo el exquisito e imprescindible blog de Juanjo Seixas, que el rico patrimonio de la Imprimerie Nationale francesa va camino de acabar almacenado en cajas de algún oscuro almacén gubernamental.

El tema ya viene de lejos. Al parecer el traslado comenzó en 2004 y todo por causa de la especulación inmobiliaria, que pretende convertir los antiguos edificios de la Imprimerie Nationale (sociedad anónima de la que el Estado Francés es el único accionista) en solares para edificar apartamentos de lujo.

Qué menos que firmar la petición que solicita una solución aceptable. Aunque sólo sea como homenaje a gente que, en su momento, estableció los estándares del diseño artístico del libro: Robert Estienne, Claude Garamond, Robert Granjon, Christophe Plantin, etc.

Como bien dijo Juan Varela en su momento, con su post referido a este asunto “cualquiera que en su vida haya usado un tipo Garamond, un Didot o un Fournier está en deuda con la Imprimerie Nationale y su legado”.

Las preciosas fotos de este post son de Typolover.

+Info:

Amores de verano: Le Soir de nuevo en Valencia

HerminioJF.– Tras haber superado la juventud en calidad de indígenas en estas tierras levantinas de sol y playa, seguro que los dos pares de CuatroTipos conservamos en nuestro corazón alguna cicatriz, más o menos profunda, causada por la visita fugaz de alguna turista con sed de aventura. Son los amores de verano, la gran fustración del macho ibérico, incapaz de retener a esas aves de paso que vienen del Norte ávidas de nuestro sol y nuestra sangría, dispuestas a dejar volar tan solo por unos días su imaginación y sus feromonas.

Junto a ellas, hay periódicos que también se acercan por estas tierras de veraneo, sin mayor intención que reposar durante unas pocas semanas en nuestros quioscos para dar servicio a sus ciudadanos en tránsito y regresar sin dejar mucha huella a sus cuarteles de invierno cuando toque a rebato la campana del síndrome postvacacional. Es el caso del belga Le Soir, un diario que todos los años por estas fechas pone en marcha una edición internacional que también se imprime en Valencia (en torno a 5.000 ejemplares), con la intención de llegar a primera hora de la mañana a sus lectores habituales. Desde el 14 de junio de 2007 cualquier belga francófono puede salir del apartahotel benidormí con su toalla bajo el brazo sabiendo que en el kiosko de la esquina se encontrará con su diario de Bruselas dispuesto a acompañarle a su sesión matinal de tueste encremado en factor 24.

Muchos periódicos extranjeros se imprimen a diario en España (generalmente en Madrid), para llegar a los turistas y residentes en nuestro país, e incluso el holandés Der Telegraaf, el noruego VG o el británico Daily Mirror tienen ediciones descentralizadas en Valencia durante todo el año. Pero hay diarios que tan solo asoman cabeza por aquí en el estío, cuando la masa crítica de lectores de vacaciones es suficientemente rentable como para contratar a una rotativa periférica a pie de playa, para ahorrarse los costes de desplazamiento desde otros centros de impresión y sobre todo para llegar a primera hora de la mañana y no con los quioscos cerrando. Incluso dentro de nuestras fronteras, el Correo de Bilbao también apuesta por imprimirse en la Comunitat Valenciana durante estos meses, demostración última de la validez del aforismo que sostiene que los de Bilbao nacen (y se imprimen) donde les da la gana.


Pues allá que va uno todos los años, inasequible al desaliento, dispuesto a encontrar en los renovados quioscos estivales esa desconocida y fugaz perla del diseño periodístico que revitalice su atascado catálogo de diarios que conservar en la hemeroteca. (Vale, ya sé que soy raro, pero es mi trabajo y vivo de esto). Pero no es el caso: les confieso que el Le Soir se me hace áspero y con poco ritmo visual. No juzgo la calidad de sus contenidos: no esperarán que encima me lo lea, que no tengo ni puñetera idea de francés. Llámenme frívolo, pero los amores de verano apenas permiten profundizar en el espíritu y todo se queda en la superficie. A estas publicaciones ‘guiris’ yo solo las quiero por su cuerpo, pero es que en el caso de Le Soir la navegación entre sus abigarradas páginas se me torna incómoda y poco satisfactoria, Una pequeña decepción que tan solo me costó 1.90 euros, vale, pero que no logró traerme ninguna sorpresa ni dejarme huella alguna. Tras su paso solo me quedaron las migajas de este post y un hueco sin cubrir en mi galería de descubrimientos para plagios/inspiraciones futuras.



En mi opinión el rediseño de noviembre de 2005 llevado a cabo por GarcíaMedia, no mejora el diseño anterior, más liviano y elegante. Cierto que había que ‘compactar’ la información para pasar del gran tamaño sábana al más reducido tamaño berlinés (ligeramente más grande que el tabloide español), pero para mi gusto queda demasiado congestionado y sus páginas en general me parecen repetitivas y anodinas. (No puedo juzgar los suplementos, no los incluyen). Sin embargo Christian Fontanet de GarcíaMedia hizo meses después un espectacular trabajo para el otro gran diario belga, el DeMorgen, con las mismas premisas: reducción de tamaño a berlinés y a todo color. En fin, en un rediseño intervienen muchas circunstancias y no todo lo malo (ni lo bueno), es atribuíble a los consultores.

El anterior Le Soir hasta Noviembre de 2005.

Pero en justicia también hay que recordar un fenómeno curioso: Como es muy difícil encontrar en España una rotativa capaz de imprimir el formato berlinés (ningún diario nacional lo emplea desde que en 2001 2003Heraldo de Aragón se redujera a tabloide), Le Soir ha de imprimirse en España a un tamaño mucho menor que el original, por lo que el texto base de lectura queda muy pequeño hasta bordear la ilegibilidad, y el aspecto del diario es más abigarrado. También hay que tener en cuenta que este periódico está diseñado a todo color, pero como ocurre con The Guardian o The Times, en la versión española apenas llega la cuatricomía a la mitad de páginas, por lo que adolece de un aspecto más apagado de lo previsto.

Al menos el verano pasado Le Soir nos dió una alegría a los amantes del diseño periodístico. El 19 de septiembre de 2006 salió un ejemplar de Le Soir sin una sola fotografía: las únicas imágenes que incluía el diario eran retratos e ilustraciones. Una pequeña joya, aunque ya había habido precedentes de propuestas semejantes en el francés Liberation y el griego Ta Nea. Obviamente me hice con un puñado de ejemplares para repartir a los amigos de la ilustración y el diseño. A ver si a los de Le Soir se les ocurre algo con gancho para esta temporada, porque me temo que con los mimbres actuales, con un escarceo he tenido suficiente.

PD.- En fin, yo ya no estoy para muchos trotes y me temo que tendré que colgar los guantes y dejarme de aventuritas de verano. Ya me escaparé en agosto por tierras bálticas y les hablaré de nuevos descubrimientos. Pero por ahora, para estas interminables tardes de playa de Costa Blanca, yo me autorreceto valores seguros: Producto nacional y algo de The Guardian, que es lo más fresquito que se dispensa a diario por aquí. Cheers!.