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Comiditas en Fudd: póngame un vaso de pulpo

JPÉREZ: Dobiol y HJF departían animadamente cuando llegué y, como siempre, tomaban cerveza. Sólo tienen la Mahou Clásica en Fudd. No me gusta esta pilsen. En cuanto apartas la mirada desaparece su espuma. ¿Qué pasa con la cerveza en los restaurantes valencianos? En casi todos tienen una sóla marca. ¡Que és verano, hombre! Bueno, bueno, tráigame una, aunque sea Mahou, y no ponga esa cara triste.

Mientras vierto mi cerveza en dos tandas para que dure un poquico la espuma, llega Gorria. No hay carta. Es un menú cerrado. En la favorable crítica que hace El País leo que programan 12 menús mensuales y que los cambian con las estaciones. Fudd es el resultado de una sociedad compuesta por dos grandes de los restaurantes valencianos. Si quieren saber quiénes son, lean la crítica de El País, o vayan al comentario de Dobiol al final de este texto. Y si quieren otro consejo, dejen de ir tres veces a Fudd y, a cambio, vayan una sóla vez a cualquiera de los dos restaurantes que regentan, en solitario, sus propietarios.

La comida

Están muy de moda las espumas y las vajillas bonicas, pero el pulpo (tres trozos) a la gallega servido en vaso, con una espuma de pimentón y unos cachelitos que les salieron duros, no tiene nada que ver con la modernidad que yo busco. Más bien me parece triste. El pulpo a la gallega ya es fantástico. ¿Por qué hacer este remake? Tras el fallido primero, llegó un carpacio de atún con aspecto de pastelito. Estaba bueno. Del trozo de costilla deshuesada que trajeron después no sé lo que decir. A mí me gustan más las costillas con huesos. Mientras le buscaba el hueso a la costilla, me la comí en tres bocaditos y ya estábamos en los postres.

El helado de leche con colacao sonaba a broma, pero fue estupendo. Lo mejor junto con el atún. El resto fue plastic fantástic. Quizá tuve mala suerte con este menú. En cualquier caso, por 29 euros prefiero una comida más franca, o unas patatas bien hechas, o un pulpo con gallega y algún huesito en la carne. Yo no he de volver. Me pilla lejos.

El vino

Tomamos chardonnay navarro. Palacio de la Vega. Me gustan todos los chardonnay que he probado y este no fue una excepción, aunque prefiero el de Somontano, que también estaba en la carta de vinos, barata aunque bastante manca. Es mejor la carta de La Galllineta.

El interior

Me fijo en el murete de plástico con agujeros. Es práctico para dejar cascos, sombreros o bolsos. La decoración del restaurante es notable. El restaurante es estrecho y largo; un pasillo que se adentra desde el diáfano exterior hacia las entrañas de la finca. La pared junto a la cual están todas las mesas es un inmenso cartel con nombres de comidas en helvética condensada. Negro sobre blanco. El interiorista responsable es Julio Gruixeres. Creo sinceramente que su trabajo y la grata compañía fueron lo mejor de esta comida. Me gustan mis amigos.



HerminioJF:
4,5

Ambiente: (6) La forma y decoración del local son originales, pero tampoco para volverse locos, que al fin y al cabo son cuatro estanterías de plástico y unas cuantas pegatinas de letraset. Por lo demás es un local estrecho y alargado que recuerda más bien al comedor de clase turista del Orient Express. Tan ruidoso como podría preverse de un local estrecho y alargado…y lleno de nativos de la península ibérica.
Comida y bebida: (5) Hay hallazgos gastronómicos interesantes y destellos de originalidad, pero las raciones son de cena, no de hora de comer. Al terminar casi me voy al Kentucky que hay al lado. Si hay una marca brandy español que reclama la vuelta del macho ibérico y el fin del metrosexualismo, creo que ya empieza a ser hora de que algún menú de restaurante ‘inn’ del centro ofrezca raciones compatibles con las recomendaciones calóricas de la OMS para un blanco caucásico de 80 kgs. y edad media o me vuelvo al potaje del polígono industrial.
Relación calidad/precio: (3). No existe tal relación. 28,5 euros per cápita por un menú cerrado (no me vengan con que es un ‘menú-degustación’, que es sólo un menú unico al día en el que no hay alternativa entre dos platos y por lo tanto da poco trabajo en la cocina), y una botella de vino estándar entre cuatro, no es lógico para una comida. Para cenar quizás, porque el sitio es ‘cool’ y los pubs elegantes de Cánovas están al lado. Pero no se puede ir dando la imagen de menú ‘fashion’ para jóvenes urbanos y luego cascarte esos precios. Para eso, la Gallineta o el Ártico, que no suben de 20.

Dobiol: 5,3

Mola la estantería separador de plástico, con orificios perfectos para dejar el casco (el “micro ángel del infierno” de HJF y un servidor hicimos buen uso). Chachis los urinarios. Limpisimos, novísimos y de estancia agradable. Se pretende que sea moderno y cosmopolita, pero me quedo con su excesivo ruido y excesiva cantidad de mesas.
Comida y bebida: (5) Perfecta para los que se llenan con los ojos. Fallida para los demás. Seguramente con las vacas sagradas de la crítica gastronómica se esmeran. Pero con nosotros no. Lo ha dicho todo Javier en su certera introducción. Discrepo con lo de la Mahou, eso sí.
Relación calidad/precio: (5). El enésimo intento de “acercar la cocina creativa al gran público, supliendo con la sencillez de las materias primas el coste de una elaboración compleja”se queda en eso: intento. 21 euros más IVA da para mucho. Más si cabe con la lista de nombres que han puesto en marcha el proyecto: “Ricardo Gadea es propietario del restaurante-asador Askua, y Ricard Camarena, premio chef revelación en Madrid Fusión 2006, del restaurante Arrop de Gandía. Josevi Jorge, discípulo de Camarena, es el chef de cocina de Fudd.”(El País). Servicio correcto aunque más tieso que el mayordomo de Ana Botella.

TGorria: 5,7

Ambiente: (7) No estoy muy de acuerdo con lo de las pegatinas de letraset. Es un estupendo mural y muy adecuado para cuatrotipos. Son letras recortadas en vinilo adhesivo y colocadas artesanalmente, con más criterio del que parece. Lo único malo es que se trata de Helvetica Compressed, uno de los tipos al que le tengo más manía, porque fue el de los titulares de Levante-emv durante mucho tiempo, y eso marca.
Comida y bebida:
(6) A mi me gustó el menú. Creo que se trata de recetas tradicionales replanteadas, aunque sin ínfulas “deconstruistas”, bien elaboradas y con buenas materias primas. Yo prefiero no encontrarme el hueso de la costilla y disfrutar de un buen bocado. Quizás la raciones eran escasas.
Relación calidad/precio: (4). Eso si, un poco caro para un menú de mediodia.

JPÉREZ: 5

Ambiente: (7) Chulo
Comida y bebida: (5) Mejor ver el pulpo con su pimentón que intuirlo.
Relación calidad/precio: (3,5). Caro.

2 comentarios»

[…] Fudd: 4,5/5,3/5,7/5=5,1 […]

[…] Dukala: 7,6/7/8/7,5=7,53 […]


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