CuatroTipos

Diseño periodístico y más.

Archivo para agosto 7, 2007

Roma: andar, ver, leer y comer.

TGorria. Esto que sigue no pretende ser una guía de Roma, habrá mil Romas por descubrir, y mil guías (a mi me gusta la de ediciones B, con poca pero pulida información y unos planos desplegables muy prácticos) pero quizás pueda serviros nuestra experiencia, y en todo caso, me apetecía compartirla con vosotros ustedes. Lo cierto es que independientemente de sus valores artísticos y monumentales, uno se siente romano pocas horas después de aterrizar en Fiumicino, Roma es una ciudad que transmite como pocas la sensación de vitalidad, de calidez y de saber vivir.

El primer día, con una visita fugaz a la plaza de San Pedro y a la Basílica despachamos el expediente del Vaticano. Prejuicios anticlericales aparte, la opulencia y la sensación de poder que se respira en el recinto, unida a la prepotencia y el trato casi violento de los “gorilas” que guardan sus monumentos, además de las interminables colas y el gentío que allí se agolpa, nos hicieron desistir de conocerlo con más detenimiento. Otro año veremos la capilla Sixtina.

Preparamos bien el viaje, y conseguimos un vuelo barato (Vueling) y un apartamento (www.rentalsinrome.com.) en la piazza de la stazione San Pietro, a un tiro de piedra de la Roma más interesante. El apartamento estaba bien, amueblado a la escandinava (Ikea es la verdadera globalización) y con aire acondicionado, e incluso con WIFI!, con el que poder utilizar mi pequeño Ibook.

Como somos cuatro, podemos movernos con facilidad con taxis, con carreras que no superan los siete euros. (también es interesante el bono diario para autobuses y metro, de 4 euros). Preferimos no perder energías en los desplazamientos y guardarlas para callejear. Así el primer día, tras la decepción del Vaticano, fuimos a comer al centro histórico, en una trattoria de la que ya teníamos referencias. Trattoria del Pallaro, en el largo de Pallaro. Cocina romana sin pretensiones, en un rincón bien chulo y a un precio muy razonable (un menú fijo a 20 euros, pero abundante, con tres comimos de sobra los cuatro). Antipasto, pasta, un plato de carne y postre. Recomendable, el veterano camarero es un tipo especial, de trato casi paternal. La cocinera (en la foto) muy amable y profesional.

Por la tarde nos acercamos al Trastevere, que estaba en fiestas. Un barrio encantador, bullicioso y popular. La visita a Santa Maria es obligada, con la fachada repleta de inscripciones romanas (no todo en la Roma Clásica es tipografía trajana) pero lo mejor es callejear, sentarte en una terraza de la Vía de la Paglia o en la Piazza de la Scala (foto inferior) y tomar una cerveza viendo pasar a la gente.

Si estás en Roma, no puedes dejar de acudir a los sitios tópicos. Algunos valen la pena, otros son sencillamente decepcionantes, no por ellos mismos, sino por lo que se monta a su alrededor. Las famosas escalinatas y la fuente de la Piazza Spagna son realmente dignas de ver. Nosotros dimos una vuelta por Villa Borghese y desde allí bajamos a la fuente de la Barcaza. Muchos turistas (como nosotros, claro), pero vale la pena. La visita que si decepciona es la de la Fontana de Trevi, archifamosa por la escena de la Dolce Vita. Fuimos a última hora de la tarde y vimos a cientos de turistas, dispuestos como en un anfiteatro, atraídos por el tópico de la moneda. Nos hicimos la foto y nos retiramos a cenar al barrio judío, cerca del Teatro Marcello, en la Via Ottavia. Un restaurante que prometía nos atrajo por su puesta en escena, pero en lo tocante a la comida, la cosa no paso de regular. En todo caso, en este barrio hay sitios interesantes, de cocina judeo-romana, y al final de la calle, un bar de pizza al taglio recomendable. (Dos raciones de buena pizza y una Moretti de 1/2 litro, por unos 4 euros).

Los amantes de la tipografía no pueden dejar de ver la que está considerada como la base de la tipografía occidental, la columna trajana. Lamentablemente, la lápida donde está la inscripción está en la base de la columna, y cuando me acerque a cumplir el rito frikitipesco, me encontré con que unos andamios la tapaban. En todo caso, aquí tenéis una reproducción.

Por otra parte, la tipografía urbana (rótulos de calles, números…) de Roma esta contaminada casi enteramente de esta tipografía, lo que le confiere poca originalidad y diversidad. Resulta curioso como los ferrocarriles romanos utilizan como tipografía corporativa Futura, cuando en este tipo de contextos dominan las helvéticas o similares.

Hay que dedicar por lo menos un día a la Roma clásica, (Coliseo, Foro…) y una mañana al Museo Capitolino, con la impresionante estatua en Bronce de Marco Aurelio y las espléndidas vistas desde la planta baja del Foro, y toda Roma desde la terraza (ojo! una cerveza, seis euros). Allí descubrí un antepasado romano del nen de Castafa.

Si estáis cansados de caminar, es muy recomendable que os montéis en uno de los pequeños autobuses eléctricos que recorren el centro histórico. Si no lo cogéis en horas punta, podéis recorrer Roma casi en un transporte casi exclusivo. Otra visita recomendable es la del mercado de Campo Di fiori, en la plaza donde quemaron a Giordano Bruno.

Acercaos a un puesto de especias y el dicharachero vendedor os contará que allí iba Vázquez Montalbán a comprar los tomates secos de Sicilia, cuando vivía en Roma. El mismo nos recomendó una casa de comidas al final de la Via di Goberno Vechio, una calle repleta de pequeñas tiendas de moda y talleres diversos. Comimos bien (a nuestro alrededor, quien comía eran romanos, no turistas) por un precio razonable. El tiramisu casero, muy rico. Tras la comida, nada mejor que vencer el sopor con un estupendo un café express en la plaza que esta al final de Goberno Vechio, ideal para observar como pasan romanas y romanos de diferente pelaje y condición.

Poco más, sólo recomendaros que si no conocéis Roma, pilléis un vuelo barato y os acerquéis, realmente vale pena. Si os apetece, podéis ver alguna foto del viaje en este álbum de flickr

Y para acabar, un comentario sobre la prensa romana. Resulta bastante decepcionante en general (quizás sea que estemos en agosto, el peor mes para leer periódicos), pero lo que resulta curioso es el bajo nivel en lo que respecta a diseño (tanto para el Corriere de la Sera como la Repubblica o Il Messaggiero).
Y dos curiosas coincidencia. Cierto caos y falta de jerarquía en la estructura de la información y la utilización en los tres periódicos de Times (Roman, por supuesto) en titulares, y además condensada. Los tres diarios necesitan un urgente rediseño. También me pareció sorprendente la escasa presencia de diarios o publicaciones o guías gratuitas. Quizás sea por agostidad o por que por estos lares tengamos una presencia excesiva de papel y en Europa el declive de los medios impresos esta más avanzado que por aquí.

Una de listas: los tipos del 2006

Dobiol. Siempre que se habla de listas me acuerdo de ‘Alta Fidelidad’, aquel libro en el que Nick Hornby destripa el mundillo de la música pop y de los enfermos que disfruta(mos)n de ella. Para quienes disfrutamos de la música y alguna vez hemos intentado explicar nuestra relación con ella, Hornby es un referente.

En el libro, Rob y sus socios de la tienda elaboran una treintena de listas (unas cuantas menos en la acertada adaptación cinematográfica de Stephen Frears) que los chicos de Microsiervos tuvieron la gentileza de recopilar en su día. Esta son algunas:

  • Mis cinco rupturas amorosas más memorables, las que me llevaría a una isla desierta, por orden cronológico
  • Algunas de mis canciones preferidas
  • Mis cinco mejores libros de todos los tiempos
  • Sus cinco películas preferidas de todos los tiempos

En Typographica han tenido un momento ‘alta fidelidad‘ y han elaborado un pequeño listado de las, según su criterio, mejores tipografías creadas durante el pasado año. El listado aparecen los trabajos de Laura Meseger (Rumba), Mario Feliciano (con su exquisita Eudal News), Josep Patau (Confetti). Como no, hasta en esto, Guardian (Christian Schwartz) triunfa con su superfamilia tipográfica.

Our Favorite Fonts of 2006