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Archivo para agosto 21, 2007

De Century a Valencia: Una pequeña historia sobre el fraude tipográfico

¿Futura? No, Limerick.


¿Franklin Gothic? No, Plymouth.

¿Times New Roman? No, Riccione.

hjfHerminioJF.Ulrich Stiehl sostiene que la historia de la tipografía es la historia del fraude. En ninguna disciplina creativa han estado más difusos los márgenes entre la inspiración y la copia, entre la picaresca inocente y el robo a mano armada, entre las medias verdades y la alta traición. El célebre caso de la Arial/Helvética no es más que un ejemplo más dentro de una larga tradición de imitadores que parasitaron el genio de los machos-alfa de la tipografía o de los espabilados que apostaron por lucrarse del talento ajeno sin pasar por caja. Paul Renner decía que la tipografía es “arte y tecnología”, y ya se sabe que plagiar el arte ajeno es la base del éxito e imitar la tecnología del prójimo es la esencia del progreso. Como arte “instrumental” y serializado la tipografía no es un fin en sí misma: Su función no es permanecer inalterable colgada de una pared, sino que desde su creación está destinada a ser vendida a clientes que lo emplearemos para diseñar/compaginar, sin que ningún respeto sea necesario para la obra original. Desde Guttemberg hay mucho dinero en juego, pero en los tiempos digitales la propiedad intelectual se ve aún más comprometida, cuando el negocio está a tan solo un simple copy/paste de distancia.

Les voy a contar una historia: En 1909 Heinrich Hoffmeister (1857-1921) diseñó Amts Antiqua para ser utilizada en su pequeña imprenta de Leipzig. No hay que ser un lince en tipografía para comprobar que el parecido es notorio con la mítica Century que en sus diversas variantes (Expanded y Old Style) diseñaran entre 1894 y 1906 Linn Boyd Benton y su prolífico hijo Morris Fuller Benton.

Century Expanded (hacia 1900)

Los Benton habían logrado con la Century un prodigio de legibilidad en cuerpos pequeños y condiciones difíciles de impresión que abrió una nueva era en la tipografía que se usaba en prensa: los llamados tipos de “lectura” o de “neotransición”, que desterraron a las romanas “modernas” creadas por Bodoni, Didot y sus sucesores. Estos tipos dominaban la tipografía en prensa desde el siglo XVIII, cuando las imprentas eran manuales y con plancha plana, pero empezaban a mostrar grandes problemas de reproducción debido a la baja calidad de la impresión industrial masiva de las rotativas que permitieron la eclosión de la prensa de masas de finales del siglo XIX.

Amts Antiqua, 1909.

Cien años después la estela de Century sigue viva en el diseño periodístico, ya sea empleada directamente o mediante las decenas de tipografías posteriores a las que inspiró. Pero para Amts Antiqua, Century es más que un modelo a seguir. Hoffmeister no se conformó con recrear los contrapunzones más grandes, los rasgos ascendentes y ascendentes cortos, la modulación axial con escasa variación, o los remates rectos de la Century que tan exitosamente lidiaban con las necesidades de economía de espacio y la baja calidad de la impresión en rotativa. Hoffmeister no tenía mucha intención de pasar a la historia de la tipografía (apenas lo hizo), tan solo quería para sus clientes alemanes lo mismo que esos años triunfaba en los EEUU. Así que con un exceso de celo en la inspiración ni siquiera se molestó en cambiar la forma del rabito de la Q y o expandir el contrapunzón del ojo medio de la g. Puede que esté un poco más condensada o estilizada, y alguno detectará una micras de contraste más acentuado en alguno de los trazos, pero la realidad está ahí: Century y Amts Antiqua eran al 99% iguales.

Amts Antiqua/Madison, tipografía de los titulares de El Mundo desde 1998.

Quizás por un nacimiento tan poco honroso, Amts Antiqua estába condenada a que su nombre y su autoría apenas quedara reflejado para la posteridad. Rebocetada en 1965, Ant Antiqua acabaría siendo conocida como Madison, una tipografía célebre en los periódicos durante la era preinformática. Por ejemplo, el Boston Globe la utilizaba en los 80 y actualmente en España sigue viva en los titulares de El Mundo. Sin embargo hoy en día no hay una versión digital de la Madison comercializada directamente, ya que con la llegada de los ordenadores, reconociendo en parte su inspiración primigenia, la empresa Bistream la redenominó Century 725. Con ese nombre se distribuye hoy y es empleada en numerosos diarios, como a Nación, diseñado por Cases y Associats.

La Nación de Costa Rica emplea Madison/Century 725 en su titulación.

Pero no acaban aquí los avatares de la tipografía de Hoffmeister. En 1972 Walter Florenz Brendel (1930-1992) desarrolló un sistema electrónico para modificar y reproducir tipos de letra, que permitía hacer ligeros cambios en la anchura sin tener que redibujar un “set” completo de caracteres, algo imposible hasta la llegada del postscript, y le dió el nombre de Ikarus. El negocio se iría pronto al traste pero por aquel entonces Brendel andaba necesitado de tipografías para su invento, y para evitar pagar los derechos de la fuentes a las grandes empresas, decidió copiarlos y cambiarles el nombre para saltarse el problema del copyright. Así cogió la Madison, la copió y la redenominó Valencia. De esta forma, la historia de esta ciudad en la que vivo, sueño, amo y diseño ha quedado indisolublemente vinculada tipográficamente a una copia de una copia de una copia.

Madison/Century 725

Valencia/Madison no fue una excepción: Brendel copió decenas de tipos y como hacen algunos ayuntamientos en los PAI-pelotazos urbanísticos de los pueblos de nuestras playas (que repentinamente ven aparecer más calles de las que son capaces de denominar), Brendel recurrió a la toponimia para solventar rápidamente la papeleta ante la decena de tipos que rebautizar. Algunos con cierta gracia cacofónica: Llamó Chantilly a la copia de la Gill Sans, Calgary a la de Cushing, Sunset a la de Souvenir, Bamberg a la Bembo y Marseille a la Melior… Sin embargo desconozco qué le hizo reconvertir a la Madison, (Capital de Wisconsin) en Valencia, que no parecen tener mucho que ver. Quizás el recuerdo feliz de una paella en la Malvarrosa.

Tipografía Valencia, aún disponible veinte años después en qbf.de.

¿La responsable?

Hoy nadie se acuerda de Ikarus, pero el legado de Brendel sigue vivo. La inquietantemente opaca www.qbf.de permite comprar las 14 variantes de Valencia por 79,95 $ y muchas otras de sus copias tipográficas siguen siendo difundidas por empresas sucesoras como la colección de TypeShop/Elsner+Flake en grandes webs de tipografía como MyFonts.com. Pero el caso de Brendel no es el único: el cambio de algunas pequeñas características de las fuentes para enmascarar las copias siempre fue habitual, pero la tecnología digital facilita la apropiación directa de una fuente, y la publicación en un catálogo sencillamente cambiándole en nombre del archivo y la información sobre el copyright. Eso puede explicar porqué uno encuentra en el mercado paquetes de 1.000 fuentes a 8 euros, cuando una licencia para tan solo una tipografía nueva como Mercury de H&FJ ya vale 200.

1000 Professional Fonts, de Greenstreet Software. A la venta en Amazon, por 7,95 dólares.

MyFonts.com, la web de Bistream, tiene actualmente a disposición del público una galería de…¡55,255 fuentes!. ¿Cuantas son originales? ¿Cuantas respetan los créditos de su autor original?. Hagan la prueba: En la misma web uno encuentra Belfast, que es una copia literal de Berling, Gascogne de Goudy Old Style, Hamburg de la News Gothic, Limerick de la Futura, Plymouth de la Franklin Gothic, Riccione de la Times New Roman Ulrich Stiehl, mantiene una polémica página web, casi toda en alemán, pero que acumula una abundante documentación sobre la industria del fraude en la tipografía, sobre todo de estas omnipresentes colecciones de CDs con miles de tipografías a precios ridículos. También recoge algunos casos recientes como el de la empresa de transporte UPS que creó UPS Sans como tipografía corporativa en 2006, para ahorrarse así pagar la licencia por el empleo masivo de FF Dax, diseñada en 1995 por Hans Reichel.

UPS Sans (2006) y FF Dax (1995)

Pero aunque los plagios de tipografías recientes acaban a veces en los tribunales con desigual fortuna, las tipografías de la era preinformática han sido tradicionalmente copiadas con toda impunidad, tomando tan solo la precaución de cambiar el nombre para minimizar los obstáculos legales. Los distintos alias tipográficos con los que circulan las tipografías más conocidas son interminables. Fontinfo acumula un importante catálogo de ellos: Así sabemos que Futura la podemos encontrar como Alphatura; Atlantis; FU; Future; Photura; Sirius o Utica. Y que la Helvética también puede ser utilizada bajo los sorprendentes nombres de Aristocrat; CG Triumvirate; Claro; Corvus; Europa Grotesk; Geneva/2; Hamilton; HE; Helios/II; Helv; Helvette; Holsatia; Megaron/II; Newton; Spectra; Swiss 721; Vega o Video Spectra.

  • The Font Forging Industry, la web de Ulrich Stiehl, implacable justiciero del plagio tipográfico.
  • Galería de analogías tipográficas, de FontInfo.

PD.- Ah: La Ant Antiqua/Madison/Century 725/Valencia también puede adquirirse en la colección de Scangrafic/Elsner-Flake como SG Madame. 🙂

PD2: Actualización (27/8/2007) :
Gracias a Ulrich Stiehl descubro que en 1981 Edward Benguiat diseñó una singular romana de remates puntiagudos denominada ITC Barcelona.

Comenta Ulrich que una década después una empresa denominada Atech, hoy desaparecida, la distribuyó bajo el nombre de…Valencia TA (Type-O-Thek Allfonts)

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