CuatroTipos

Diseño periodístico y más.

Archivo para noviembre 20, 2007

Vargas

TGorria. El estupendo post de HJF sobre calendarios y erotismos varios me ha refrescado la memoria, y me he acordado de un ilustrador que años ha me resultaba fascinante, y compruebo al rememorarlo que no ha perdido un ápice de su encanto.

Lo cierto es que quizás debería visitar algún diván, que sea una afición patológica fruto de una infancia vivida en la época en la que todavía sexo y represión eran palabras que iban casi siempre juntas, pero no puedo resistir sentir cierta atracción hacia la estética del erotismo popular americano de los 50, el mundo de las pin-up, Betty Page o el propio Alberto Vargas.

Así que sería un alivio que alguno de los/las lectores/as de este blog más jóvenes me comunicara que comparte este atracción. O que me recomiende un buen psicoanalista.

En todo caso, la figura de Alberto Vargas, un pintor peruano de moralidad estricta (se negaba a pintar vello púbico), se hizo famoso en EEUU como el illustrador erótico para publicaciones como Esquire o Play Boy, y aunque posiblemente su nombre no se incluya en los temarios oficiales de Historia del Arte al estar vinculado al arte popular, (igual es una temeridad, pero yo le emparento con Julio Romero de Torres, e incluso con Diego Velázquez) me ha apetecido hacerle un modesto homenaje desde este blog.

Si no lo conocéis, podréis encontrar en la red multitud de sus trabajos, pero aquí van unos cuantos enlaces:

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Calendarios, comisiones falleras, Photoshop y la belleza real

Penélope Cruz haciéndose la interesante en el Calendario Pirelli 2007

HerminioJF.-La cara: Desde hace 42 años que la marca Pirelli no ha faltado a su cita con los talleres mecánicos de todo el mundo. A finales de cada año presenta una nueva edición de su mítico calendario, que ha sabido perdurar como un icono imperecedero del deseo masculino, fotografíando a las modelos y actrices del momento, caracterizadas por unas turgencias con la volumetría neumática que cabría esperar de su patrocinador. Pero además de lascivia, Pirelli quiso inyectar a este calendario una dosis de “glamour” especial. Desnudos femeninos, desde luego, pero bajo una excusa artística: blanco y negro, miradas ausentes, juegos de sombras, atmósferas densas, poses sensuales, lencería de calidad y fotógrafos de élite. ¿Se les ocurre mejor manera de plasmar en cuatricomía ese tan humano anhelo de lo inalcanzable?

Y la cruz: En 1997 el joven director inglés Peter Cattaneo (1964) debutó en las salas de cine con una comedia pequeña en presupuesto y en ambición. “Full Monty contaba la sencilla historia de unos trabajadores en paro que deciden desnudarse en público imitando a “strippers” profesionales, para ganar el dinero suficiente como para mantener a sus familias. Pero la película supuso un éxito inesperado de público en todo el mundo y acabaría obteniendo un Oscar y tres nominaciones. Y mucho más que eso, se convirtió en un verdadero icono de la cultura popular de la última década: No solo se anticipó a varias de películas posteriores de temática similar (como la británica “las chicas del calendario” (2003) o la española “Se buscan Fullmontis“(1999), si no que, inspirados por el tono de crítica social que impregna este filme, reivindicaciones de todo tipo empezaron a manifestarse con un “striptease” de los agraviados. Apenas unos meses después de su estreno en la salas españolas en 1998, becarios del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), hartos de las difíciles condiciones en las que trabajaban, decidieron protestar de esta guisa.

La semilla estaba plantada por lo tanto para que pocos años después germinara una extraña costumbre que fusionaría ambos elementos. Si los calendarios de “desnudos” a lo Pirelli estaban poblados de mujeres exhuberantes, libidinosas e imposibles; el fenómeno “Full Monty” reivindicaba el derecho de los cuerpos menos agraciados de exhibirse al mismo nivel. Empezaron a surgir por lo tanto calendarios ocupados por fotografías de colectivos de gente corriente dispuesta a alcanzar colgadas de la pared de los convecinos el protagonismo que la naturaleza no tuvo a bien entregarle en la vida cotidiana. Primeramente, bajo la excusa de recaudar dinero para obras benéficas, la iniciativa correspondió a las Fuerzas de Seguridad del Estado y a los Cuerpos de Bomberos de toda España que decidieron exhibir en posición “poco reglamentaria” los musculosos cuerpos que se veían obligados a trabajar en el gimnasio por ese propio reglamento. En muchos casos empleando poses artísticas de sorprendente mimetismo con la Escuela Pirelli.

Calendario de los Bomberos de Palma de Mallorca 2006. Ver Galería.

Calendario de los Policías de Benicàssim 2007. Ver Galería.

Sin embargo, lejos de prejuicios estéticos, hoy en día colectivos de toda índole se deciden a someterse sin pudor al escrutinio público fotografiándose en diferentes grados de desnudez, con desigual fortuna artística y bajo razones de lo más dispar. Siete madres de Serradilla del Arroyo (Salamanca) que pretenden obtener fondos para construir un local de ocio para los ñiños del pueblo, el equipo de Balonmano femenino de Elda (Alicante) en busca de patrocinadores, los alumnos de 5º de Biología de León, para pagarse el viaje del fin de curso, los guardias forestales riojanos para reivindicar el aumento de la plantilla, las azafatas de Ryanair en favor de los discapacitados…Una escalada naturista difícil de prever, y a todas luces imposible de contener, a juzgar (disculpen el localismo, pero como valenciano me he quedado de piedra al verlo), de atrevimientos como el que sigue a estas líneas, que uno jamás hubiera imaginado que aceptaría la Junta Central Fallera.



Calendario de la Falla Poble de Silla 2008. Ver galería.

Las versiones digitales de los periódicos han encontrado en sus galerías vituales de fotos acomodo para toda esta pléyade de iniciativas de nudismo popular de cara a fin de año. El diario valenciano Levante-EMV no es una excepción, y vive durante las últimas semanas una inusitada actividad recopilatoria de calendarios de este tipo. Uno se preguntaría porqué: Al fin y al cabo hace tiempo que ya no son noticia y si algo hay fácil de encontrar por internet son fotos de gente ligera de ropa. Sin embargo, inmunes como estamos ya a la perfección que nos proyectan esos cuerpos de portada de revista y de anuncio de Danone, aún nos queda curiosidad suficiente como para escrutar la desnudez de los mortales, para ver así reflejadas en los demás nuestras propias imperfecciones cotidianas que la publicidad, las pasarelas de moda y los Vigilantes de la Playa nos habían arrebatado condenándolas como antinaturales y estableciendo como modelo de normalidad el patrón esquelético de la Kate Moss y el descabellado perímetro abdominal de David Beckham, empleando el Photoshop como el arma definitiva para perpetuar la gran mentira.

Anuncio de Dove “Evolution”

La respuesta (Vía Dfakto)

Calendario Falla Pedro Cabanes/Juan XXIII de Valencia 2008. Ver galería.

A decir verdad, confieso que rara vez logro encontrar en las sucesivas entregas de esta categoría emergente de arte popular nada que logre excitar en mí algo que no sea la ternura. Porque en cierta manera estos calendarios protagonizados por la vecina o el vecino del quinto recuperan algo de la espontaneidad y la inocencia que hemos ido perdiendo en nuestra evolución como especie. Al exponerse públicamente con sus michelines e imperfecciones, uno puede pensar que alguna extraña atrofia del sentido del ridículo se está extendiendo como una plaga entre los que nos rodean, pero quizás lo que en realidad nos estén dando es una lección de humildad y de sabiduría, conceptos indisolublemente unidos. Nada hay en el calendario Pirelli que nos recuerde quiénes somos, de dónde venimos ni a dónde vamos, pues la verdadera felicidad no reside en tener lo que queremos, sino en querer lo que tenemos. Por eso ahora triunfan los jabones de Dove que no prometen milagros, las series de chicas y chicos normalitos como los de Anatomía de Grey y estos calendarios feuchos pero encantadores, repletos de seres dispares y falibles, que por un día han decidido hacer piña para apartar sus miedos, parte de su ropa, y mostrarse tal como son: Humanos, al fin y al cabo.


Los inhumanos. “Me duele la cara de ser tan guapo