CuatroTipos

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El Mundo o la gran mudanza

HerminioJF.- Mientras que los CuatroTipos y posiblemente la mayor parte de Vds. nos vamos de puente, (a mí me llevan a una casa rural a un lugar perdido entre Guadalajara y Teruel, así que descarto el teléfono móvil como animal de compañía), los compañeros de El Mundo se quedan en Madrid para organizar la mayor mudanza que vieron jamás las empresas de alquiler de furgonetas. Este jueves día 6 de Diciembre de 2007 abandonan para siempre jamás su entrañable sede de la calle Pradillo para irse a donde Cristo perdió el gorro a su nuevo emplazamiento en la Avenida de San Luís 25, allá donde se cruzan los caminos y donde el mar no se puede concebir, pero versión M40. Podría ser peor (se habló del Parque de Valdebebas, que el Google Maps no lo tiene ni catalogado), pero eso de trasladarse a la “zona Norte de Arturo Soria” viene a significar que los compañeros de EnCajaBaja van a tener más tiempo que nunca para actualizar su blog, porque mientras se urbaniza la zona colindante me temo que comerán a base de “tupperwares”. Se acabó eso de tener la parada de metro en la puerta a cinco estaciones de Goya. Adiós a los partidos de futbito tardíos en el polideportivo municipal de enfrente, y al privilegio de estar rodeados de la más contundente oferta gastrónómica de Madrid en el ámbito de 1 o 2 vales de restaurante. Por lo que parece no hay mucho donde elegir en el nuevo emplazamiento así que Luís, Ruben, Javier y Mario tendrán que gastarse de golpe los cheques de Sodexho el fin de semana en el Vips de la Gran Vía. Tranquilos, que ya nos pasaremos por allí un sábado a ver un musical de Jose Luís Moreno y a echaros una mano con el consumo compulsivo antes de que os caduquen.

Y es que si Emilio Botín realizó su sueño de crear una gran Ciudad de las Finanzas llevándose a 30 kilómetros de Madrid a todo el personal del Banco de Santander, Pedro J. Ramírez ha erigido, a su escala, la gran ciudad del periodismo. Porque además de El Mundo, se lleva también a los compañeros de la recién adquirida Recoletos, demostrando con hechos la razón social de la empresa “Unidad Editorial”. Y tanto, porque cuando lleguen los chicos de Marca, Expansión y compañía desde el Paseo de la Catellana se reunirá en los 3.500 metros cuadrados de las tres plantas a.. ¡1.700 personas!. ¿Se lo imaginan? Yo no: Si cada día me pregunto cómo no nos liamos a tiros en esta pequeña redacción de 100 individuos junto al Mar Mediterráneo ¿como harán para convivir en armonía un millar de redactores juntos en la carretera de Burgos? Si sobra con 10 kilos de plutonio para montar una bomba atómica, ¿cuantos egos de periodistas es posible juntar en una redacción sin alcanzar la masa crítica? Por lo pronto UNEDISA ha empezado a aligerar la plantilla de los diarios de Recoletos para facilitar las cosas y que haya sillas y mesas para todos. Tampoco era para tanto, al fin y al cabo Ikea queda ahora a un paso. Pero ya saben, las “sinergias” es lo que tienen: efectividad y rentabilidad. O sea, recortes.

Yo de las cosas madrileñas normalmente hablo de oídas, pero en esta ocasión este asunto me pilla de cerca: En 1998, hecho un chaval, trabajé 3 meses en El Mundo y 3 días en Recoletos. (Y es que como infografista no sería un “Zarracina“, pero a rápido no me ganaba nadie, oiga). Sobre semejante fugacidad laboral hay una larga historia, pero la cuestión es que acabé moviendo cajitas en el Freehand en ambas sedes y que salí pitando rumbo a la periferia en cuanto empezó a arrear el frío invernal, que los cocidos castellanos no lograron apaciguar en mí. Cierto que en la pequeña historia de Unidad Editorial dejé menos huella que la efímera redactora Isabel Sartorius, pero no así al revés: Me traje a casa un puñado de amistades y unos cuantos trucos para burlar la presión de redactores pesados que nunca supe aplicar, porque a mí eso de “decir no” nunca se me dió bien, y así me va. En todo caso, aunque nos vayamos de puente, un lugar de nuestros corazones acompaña a los compañeros en estos días febriles en Pradillo 42, donde las cajas de cartón llenas de viejos documentos se acumulan en los pasillos rumbo a su nuevo hogar. Momento para redescubrir alguna vieja foto amarilleada por el tiempo escondida en el fondo del cajón, alguna nómina arrugada que nos recuerde en pesetas lo duro que estaba la vida a finales de los 90 y alguna vetusta maqueta en Edicomp cuando eso de los periódicos a todo color aún sonaba a ciencia ficción.

El equipo fundacional de El Mundo (1989)

En fin: que todo vaya bien compañeros. Espero que pronto os sintáis como en casa y que la oferta gastronómica circundante crezca rápido, que un redactor recién llegado me debe una comida y preferiría que no fuera en el Foster’s. Haced muchos amigos (y amigas, que habrá tiempo para todo), entre los antiguos periodistas rivales, e id reservando mesa pronto para la cena de empresa de estas navidades, que con tanta gente o la montáis en el IFEMA o los tickets se van a acabar rapidísimo.

6 comentarios»

  mario benito wrote @

Lo mejor de esta mudanza es que hay que hacerla, al completo, en un sólo día…. y que todo funcione. Es emocionante y la organización de la empresa ya nos ha proporcionado una lista de restaurantes… para los que estén preocupados por la comida (gentes como vosotros, supongo) porque los animales nocturnos de la redacción ni dormimos ni comemos, sólo cenamos.
Un saludo cariñoso y gracias por el interés en que todo nos vaya bien. Ya os contaremos.

  Chiqui wrote @

Como vecino del edificio de Pradillo de El Mundo y trabajador de dos paradas aún más lejos de su nuevo emplazamiento, sólo me queda decirles a nuestros nuevos compañeros de barrio que siempre se pueden acercar a comer con nosotros a los cuatro bares chungos de menú de nuestra zona, a un chino que está muy bien y a nuestras mesas en la entreplanta para el tupperware. Lo que merecería la pena pensar es si sale mucho más rentable dejar el periodismo y montar un bar al lado de la nueva sede.

  Máximo wrote @

O sea, que no van a estar lejos de la redacción de Público (Caleruega, 102, en Pinar de Chamartín). Mucha vida nocturna no hay por allí, no.

  luis blasco wrote @

Yo no gastaré muchos vales de comida… vivo a solo 15 minutos andando de la nueva sede…

Gracias por vuestro interés, y cuando paséis por Madrid no dudéis en venir a visitarnos, estaremos encantados de compartir mesa y mantel con vosotros.

  posvaya wrote @

Los becarios sin coche somos muchos y el metro no está nada cerca de la nueva redacción. Sólo espero que la dieta para taxis aumente con la nueva ubicación y que no me pase nada por esa avnida de san luis que por la noche debe dar un poco de miedo. Ah y queremos un Irlandés 24 horas cerca!

  mudanza wrote @

A mi los vales se me gastan en los primeros 15 días. Soy un desastre =(


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