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Archivo para diciembre 12, 2007

Las imágenes de la otra Valencia (II): Slaw Starega

HerminioJF.- Sabido es que del amor al odio hay tan solo un paso. Y en esas está Slaw Starega (Varsovia, 1976), que debe amar lo suficiente a Valencia como para haberse decidido a abandonar su Polonia natal para venirse a vivir entre nosotros. Pero eso no parece un obstáculo como para que, inconformista él, hayan cosas de esta Valencia jubilosa de las flores, de la luz y del color que no le gusten nada de nada. Por eso en su web ha creado una galería denominada Odio Valencia”, sonoro nombre bajo el que que recoge en un par de decenas de imágenes nocturnas los parajes más desolados de esta ciudad que tanto amamos y sufrimos. Fotografías deliberadamente sombrías propias de un paisaje postnuclear donde, como diría Dámaso Alonso, no asoma ni uno solo del millón de cadáveres que habitan esta ciudad, según las últimas estadísticas. Imágenes descorazonadoras donde el Photoshop y el desamparo se alían para recordarnos que la deslumbrante belleza de la Valencia escogida por Ecclestone para celebrar un Gran Premio de Fórmula 1 en 2008, al fin y al cabo, es tan solo un punto de vista.

Imágenes de la serie “Odio Valencia”

¿Porqué las fotos de Slaw Starega hacen que Valencia parezca un enorme decorado de Blade Runner? ¿Es así de lúgubre la ciudad en la que vivimos? Desde luego que no, pero el artista hace su propia elección, y Starega ha escogido señalar a su trabajo con ese ambiente opresivo y desolador, obviando los irregulares encantos de la Capital del Turia, para abofetarnos con la evidencia de los rincones más sórdidos y solitarios de una urbe que podría ser ésta, pero también Sarajevo, Beirut o Bagdad tras una semana de bombardeo. Sin embargo Slaw afirma que en realidad le encanta Valencia porque “es muy bonita”, pero anda enfadado porque no puede comunicar con la gente “porque la mayoría no entiende el inglés”, ni logra aparcar su coche por ninguna parte, ni se acostumbra al horario de los locales que cierran al mediodía. Aunque realmente me temo que lo que peor lleva es que hace semanas que busca trabajo para quedarse entre nosotros y no hay manera. Escribe en su web: “estoy poniendo anuncios en los periódicos como foto-reporter, pero la única cosa que recibo a cambio es un spam que ofrece afrodisíacos”.

Imágenes de la serie “VLC Daily”

Desde luego no creo que por su serie “Odio Valencia” la Concejalía de Turismo le encargue el próximo catálogo para Fitur, aunque en realidad la obra Slaw no siempre es tan monocroma. Al fin y al cabo “Odio Valencia” no es más que una pequeña serie de fotografías. En realidad, en su foto-diario VLC Daily, sí se muestra la diversidad y el colorido de una ciudad que, pese a todo, sigue reiventándose. En él sí que aparecen muchedumbres y colores saturados, pero como imaginarán, Starega muestra escaso interés por las grandes avenidas, los rascacielos y los delirios monumentales de la ciudad del siglo XXI, y prefiere callejear por la Valencia cutre y provinciana de los puestos de souvenirs de la Plaza Redonda y los edificios en ruinas de Velluters. Cuesta en todo caso reconocer en las fotos de Starega a la Valencia en ocasiones vibrante y luminosa en la que vivimos, ya que en su trabajo no hay lugar para los matices más favorecedores: no verán en ellas las avenidas arboladas del ensanche, las interminables arenas blancas de la Malvarrosa ni las cubiertas modernistas del mercado de Colón. Tampoco el rostro sonriente de los niños, ni el airoso caminar de las valencianas acompasado con el piropeo de los operarios de la construcción, ni la desbordante alegría de los grupos de jovenzuelos pululando por los bulliciosos bares de El Carmen. La Valencia en la que se fija Starega es multicultural y bohemia, aunque también sucia y desvencijada, poblada por seres atormentados (personas, gatos, pero también contenedores de basura que parecen poseer vida propia), que hace tiempo que dejaron de ser habitantes de esta ciudad hostil para pasar a ser, sencillamente, meros supervivientes.

Pues ya lo ven, quizás Madrid, Barcelona o incluso Varsovia sean ciudades de esas que no dejan indiferente a nadie, de las que se aman o se odian, sin términos medios. Pero Valencia resulta mucho más flexible para lo de las pasiones desmedidas, y por lo que parece se puede amar y odiar a la vez… y no estar loco. Y ya les digo que en esas está Slaw Starega, que pese a todo, sigue insistiendo en quedarse a vivir con nosotros. Por eso, mientras espera su gran oportunidad, se ofrece para realizar fotografías de bodas y reportajes sociales lejos de la “banalidad” habitual, porque advierte: “Como extranjero tengo un vistazo sobre la realidad un poco diferente”.

Cómo negarlo. Suerte, Slaw.

  • Web de Slaw Starega
  • Ver la amplia colección de trabajos de Slaw Starega (su etapa en Valencia tan solo es una mínima parte) en su Flickr.

PD.-La foto que durante unas horas ilustra nuestra cabecera, pertenece a la serie de Starega “La Boda de Walko”

Piedras que hablan

TGorria. Hace unos meses, la editorial Columna, presentó Inquisitio, una novela de Alfred Bosch, historiador, periodista (un artículo diario en Avui) y escritor, sobre los últimos meses de Gaietà Ripoll, un maestro deista de Russafa que ha pasado a la historia por el triste mérito de haber sido la última víctima de la Inquisición.
La novela (que se editó entonces en catalán, y por la que el autor ganó el premio Prudenci Bertrana) no tuvo en Valencia una especial repercusión, a pesar de que la ciudad es la verdadera protagonista de la misma, posiblemente por el hecho de estar escrita originalmente en catalán. Ahora Planeta presenta su versión en castellano y le auguro un reconocimiento más acorde con su calidad. Yo leí la primera versión, y mis amigos pueden dar fe de que la recomendaba con especial fruición. Es una novela estupenda, a pesar de que en mi opinión, hubiera quedado más redonda si se hubiera evitado el recurso de la Valencia esóterica, que complica innecesariemente la trama la última parte de la narración. Es una tesis muy sugerente (los principales monumentos de la ciudad conforman el diseño de la constelación de la Osa Mayor), pero la plasmación en el libro resulta, en mi opinión, un tanto farragosa y más parece una concesión a los esquemas de los best-seller con fondo esóterico, que tan buenos réditos han dado a sus autores.

La cosa es que el pasado domingo tuve que maquetar/editar un reportaje (ver PDF) sobre el libro, de mi compañera Julia Damià, y como el material gráfico era escaso, opte por darle protagonismo a la ciudad de Valencia (una ciudad en la que las “piedras hablan“, como dijo Bosch en una feliz expresion durante la presentación de la novela).

Disponía de una buena reproducción digitalizada de una de las vistas más interesantes de Valencia, la litografia del arquitecto, pintor y litógrafo francés Alfred Guesdon 1808 – 1876, realizada a partir de fotografías aéreas obtenidas en colaboración con el fotógrafo Charles Clifford desde globos aerostáticos.

Se complementa con otra láminas tomada desde el puente del mar (la primera esta tomada desde el puente de San José) y pertenecen a una serie titulada L’Espagne à vol d’oiseau aunque el mismo autor realizó también otras series del mismo estilo en Italia y en Francia. Uno, que profesa una pasión moderada por la cartografía urbana histórica (sobre todo la de Valencia) no quise desaprovechar la posibilidad de “regalar” a los lectores de Endomingo (por cierto, rediseñado por mi hace poco, podéis bajaros el pdf de las dos últimas entregas, a ver que os parece) una lámina tamaño A2 de la vista de Guesdon, que reproduce con una notable fidelidad como era la Valencia en la que se ejecutó a Ripoll.

Cosas de la vida, al comentarlo con mi compañero y sin embargo amigo Javi Pérez, me recordó que el también había hecho algo parecido (con la misma lámina) en su estupendo extra sobre la riada del 57.

Quizás descansaba en mi subconsciente el recuerdo de estas páginas y eso me llevó a repetir la propuesta gráfica. Sea como fuere, creí que era pertinente, a pesar de la coincidencia, maquetarlo como inicialmente había previsto. Como hay buen rollo con Javi, seguro que me perdona el plagio (vale, tio, a cambio de una cerveza…)