CuatroTipos

Diseño periodístico y más.

Archivo para agosto, 2008

Londres de diseño y tipografía

TGorria. Es una obviedad decir que Londres es una ciudad especial. Durante mucho tiempo fue la capital del mundo (si no lo sigue siendo en la actualidad) y es un magnífico destino para unas vacaciones urbanícolas. Lamentablemente, mi generación no fue educada en la anglofilia y la pereza ha condenado al cajón de las buenas intenciones el conocimiento de la lengua inglesa, por lo que mi inglés se nutre de las aportaciones ambientales (que no es poca cosa) y aunque no pueda decir que me sienta cómodo en esta lengua, si en la ciudad. Una ciudad para tener los ojos bien abiertos, como nos recuerdan en su asfalto de rotulos repintados.

En todo caso, la intención de este post es dar unas pistas apresuradas (sólo estuve una semana) personales y a vuelapluma sobre la ciudad y su relación con la tipografía y el diseño.

Lo primero que se me ocurre en este sentido es hablar del metro. Un ejemplo de como deben hacerse las cosas en lo relativo a señalética y tipografia urbana. Muchas veces hemos hablado de la denominada función social del diseño, y creo que es en este punto donde se puede citar un buen ejemplo.

Con una red tan compleja (207 estaciones, 408 kilometros y más de tres millones de pasajeros diarios) es vital para los usuarios (autóctonos y foráneos) poder ubicarse y conocer las posibles combinaciones de las líneas para llegar a su destino de la mejor manera posible, es decir, facilitar la vida a la gente. He de decir, que en el metro de Valencia, sensiblemente más pequeño que el de Londres, es más fácil equivocarse.

Según las fuentes, fue Frank Pick, jefe de publicidad de London Underground quien a principios del siglo XX desarrolló los elementos que han conformado la identidad visual y corporativa del metro de Londres. Él coordinó el diseño del plano y del logo y encargó a Jhonston la famosa tipografia omnipresente en el subsuelo londinenense. Pick hizo desarrollar estos dos famosos elementos (el logo circular y la tipografía) y los utilizó para dar una identidad y una marca de referencia común, llegando a configurar un buen ejemplo de una marca lograda: forma sencilla, colores llamativos, de empleo homogéneo y racional. Más aún: se ha convertido en un objeto de culto y en una de las marcas más conocidas en todo el mundo.

Respecto a la fuente de Jhonston: fue diseñada por Edward Johnston en 1916 para el sistema de señalización de la London Underground Railways (compañía de metro de Londres) bajo el encargo de Frank Pick. Se caracteriza por la combinación de una gran técnica caligráfica y una nueva sensibilidad tipográfica que rompió con los precedentes sin remate victorianos. Aplicó rigurosamente el clasicismo formal a las letras anticipándose en varios años a la simplicidad geométrica de los años 20. Hoy en día se sigue empleando con éxito en el metro de Londres y su identidad visual pasó a formar parte de la historia del diseño. Aunque nunca fue publicada de forma abierta hasta que la fundición P22 la digitalizó en 1997, fue quizás la tipografía más importante del siglo XX, con una evidente influencia sobre otros tipos como la Futura o la Gill Sans y en grandes tipógrafos como Jan Tschichold. Texto extraido de letrag)

https://i1.wp.com/www.identifont.com/samples/itc/Johnston.gif


Otro de los capítulos relativos a Londres y la tipografía es el gran nivel del diseño de sus periódicos. Ya nos hemos rendido más de una vez ante la excelencia de rotativos como The Guardian, (Mark Porter) e incluso hemos rastreado la más que relevante influencia de los diseñadores españoles de periodicos en los kioscos de Londres. Como los del recientemente rediseñado por Alfredo Triviño Sunday Times, (con la Times Modern de E. Manso) o del que posiblemente sea el más interesante de los gratuitos londinenses (Londonpaper, diseñado también por Triviño) o de The Independent (Cases i associats, 2005). Pero no podemos olvidarnos del The Times (Stanley Morison mereceria una mención especial en este especial sobre Londres y la tipografia, sin duda) o del Daily Telegraph.

Y una pequeña decepción. Londres es el paraiso de los amantes de los museos. Aparte de los clásicos, es una visita obligada acudir a la Tate Modern (con una estupenda identidad corporativa, por otra parte) pasearse por sus salas (en estos dias, su imponente fachada industrial mostraba unos impresionantes murales de arte urbano) y visitar la tienda-librería, con muchos fondos sobre diseño.

Pero no os perderéis mucho (mejor, os podéis ahorrar 8 libras) si no váis al Museo del Diseño. Quizás yo no tuve suerte, me esperaba alguna muestra permanente, pero sólo encontre dos exposiciones temporales bastante pobres.

Y claro, tampoco podéis dejar de visitar la Apple store de Regent Street. A los provincianos como nosotros (y a mi amigo Haddock) todavía nos impresionan estas cosas. Y para tipópatas, también podéis buscar objetos relacionados con la tipografia en los mercadillo de Portobello o de Candem, aunque es más barato bucear por internet (ebay, verbigracia, como ya conté en alguna ocasión)


Pero dejo para el final una sugerencia para los que visitéis Londres y este blog. Ramón Penela, lletraferit de pro y coautor de la imprescindible unostiposduros.com, ha elaborado una serie de rutas tipográficas londinenses que podéis visitar en su weblog. Yo sólo pude dedicarle una tarde a una de ellas, la que discurre por la ribera del Támesis en Hammersmith y que evoca el mundo del movimiento de las “private presses” y en concreto de dos de las más insignes: la Doves y la Kelmscott Press en un callejón mágico. En estas calles vivieron y trabajaron unos cuántos tipografos ingleses (William Morris y Jhonston, entre ellos) No es el Londrés más turístico pero os garantizo una experiencia agradable y si la concluís con una pinta, no os olvidéis de este blog y bebérosla a nuestra salud y a la de Ramón.

Más cosas:

Megapost: La tipografía Zuid de Paco Bascuñan y Andreu Balius

El siguiente reportaje se publicó originalmente el pasado mes de junio de 2008 en la revista “Vaya Tipo”, publicada por la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana (ADCV) con ocasión del III Congreso internacional de Tipografía..

Herminio Javier Fernández.Hace unos meses la empresa holandesa Total Identity encargó a Paco Bascuñán (Valencia, 1954), la creación de una tipografía “display” de un solo peso, para la identidad y la señalética un nuevo macrohospital privado en Rotterdam que se estrenará en 2010. La condición principal impuesta por el diseñador holandés era que la O fuera un círculo perfecto, lo cual obviamente acotaba las posibilidades creativas del pedido. Visto de lejos, en las pequeñas imágenes a 72 ppp que ofrece en su web Pacobascunan.com parecería que el veterano diseñador valenciano, en colaboración con el catalán Andreu Balius, solventó esa limitación creando un Sans geométrica de espíritu “Bauhaus”, cuya primera impresión recordaría a las Futura (Paul Renner, 1927), Erbar (Jakob Erbar, 1922-30) o secuelas más recientes como Avenir (Adrian Frutiger, 1988.).

Eso visto de lejos, claro. Porque cuando se ve la “Zuid” de cerca uno comprueba una vez más porqué atreverse a usar la palabra “previsible” y “Bascuñán” en el mismo párrafo nunca ha sido una buena idea: Cierto que ” Zuid” es una tipografía inspirada indirectamente en la inapelable perfección de las sans geométricas de la vanguardias de entreguerras, basadas en el racionalismo y economía de formas, pero Bascuñán las distorsiona e introduce irregularidades, estrías y mordeduras en sus gruesas astas; y esos matices sólo se comprueban viéndola al tamaño “display” para la que fue concebida, de cuerpo 30 para arriba.

Pero volvamos al principio, con las pequeñas imágenes de 72 ppp como único “background” de quien esto escribe, sentado en el sofá para visitas del acristalado despacho del jardín-estudio de Paco Bascuñán a las orillas del Turia:

—Pero, Paco: ¿Qué demonios hace una empresa de diseño global holandesa contratando a un diseñador valenciano, tipógrafo ocasional, para crear un tipo corporativo para un hospital de Rotterdam?
—Buscaban el “espíritu mediterráneo”, dicen. Y como ya había trabajado con Total Identity en otros proyectos anteriores y vivo en el Mediterráneo, pensaron en mí para que trasladara ese “espíritu” a la tipografía corporativa.

Total Identity ya ha empezado a emplear la Zuid de Bascuñán y Balius en diversos soportes promocionales como anticipo a su aplicación definitiva en toda la señalética e identidad corporativa del hospital Zienkhius Rotterdam cuando se inaugure el nuevo edificio en 2010.

¿Capturar el “Espíritu mediterráneo”? ¿Para Holanda? Veamos: El hospital privado Medisch Centrum Rinjmond-Zuid de Rotterdam (MCRZ), que en la actualidad cuenta con 3.200 empleados, será trasladado en 2010 a una nueva sede, en la que compartirá espacio con otros dos hospitales con los que se fusionó en 2001. Leo en el “briefing” de la Total Identity que con el traslado pretenden implementar “un nuevo concepto de centro médico”, más espacioso y amigable, con amplias zonas abiertas, que aspire a ser percibido por los pacientes como “nuestro hospital”. De este modo el proyecto visual de la agencia pretende reforzar esa idea de “un lugar de encuentro agradable”, entre el doctor y el paciente y entre el paciente y el visitante, en unos tiempos en el que el tiempo de estancia hospitalaria tiende a reducirse.

Como primer paso para expresar ese carácter positivo y más cercano de centro sanitario, desde el 1 de enero de 2008 su larga denominación se ha simplificado al nombre de Zienkhius Rotterdam. Pero a la hora de enfrentarse a la nueva imagen corporativa, los creativos de Total Identity pensaron que esa visión más relajada y flexible de hospital, con un trato más personal entre el doctor y paciente, no encajaba mucho con el severo y distante carácter del Norte de Europa, sino que era más propio del colorido y luminoso Sur del continente. Lo cierto es que esta idea de “lugar de encuentro” y “espacios abiertos” halla inspiración visual, entre otras cosas, en el parque Güell de Barcelona, hasta el punto que varias fotos de los trabajos de Gaudí formaron parte no solo del material de inspiración enviado a Bascuñán desde Holanda, sino que incluso ilustran el folleto de promoción del proyecto que elaboró la empresa Total Identity.

Así que ya conocemos las dos premisas del encargo que recibió Bascuñán: Algo muy concreto, una O perfectamente circular, y algo muy inconcreto, capturar la esencia del “espíritu mediterráneo”. Para solventar lo primero lo más obvio sería aplicar los referentes del racionalismo geométrico. Sin embargo no lo hizo inspirándose directamente en los trabajos gráficos de los años 20 de la Bauhaus, el constructivismo ruso, o el más holandés movimiento De Stijl, que a primera vista podrían parecer más apropiados para un cliente de los Paises Bajos y que cuentan con un incontestable “pedigrí” en el mundo del diseño. Bascuñán prefirió acudir a la reinterpretación de aquellas corrientes tipográficas tal y como se plasmaron en los rótulos comerciales de entreguerras, de los que aún se conservan en algunas tiendas del centro histórico de Valencia, sobre todo en los callejones adyacentes al Mercado Central. Buena parte de ellos habían sido compilados en el libro “Itinerarios tipográficos” de Juan Nava, que fue editado (y prologado por nuestro Tomás Gorria, el especialista de 4T en tipografia urbana) por con ocasión del I Congreso Internacional de Tipografía de Valencia celebrado en 2004.

Bascuñán investigó en la tradición tipográfica del racionalismo geométrico. Pero en vez de reproducir los modelos académicos de las vanguardias de los años 20, prefirió rebuscar entre las versiones más informales y heterodoxas de la tipografía de entreguerras en los rótulos de las tiendas valencianas de la época.

Pero claro, la sencillez y armonía de las tipografías basadas en la geometría y la economía de formas —a pesar de que sus modelos provenían de la escasamente académica y bastante irregular disciplina de la rotulación manual— arreglaban lo de la O circular, pero no del todo el más etéreo asunto del carácter meridional: ” Me salía una letra más holandesa que mediterránea” , confiesa.

Entonces ¿Cual era el siguiente paso?. Porque cuando se habla de “dieta mediterránea” pensamos en fuentes de hortalizas aliñadas generosamente con aceite de oliva y un cardiosaludable vaso de vino tinto, y cuando fantaseamos con el “ritmo de vida mediterráneo” imaginamos una larga sobremesa con siesta incluída y un horario de cena más allá de las 22 horas. ¿Pero, qué busca un diseñador holandés cuando reclama una tipografía con carácter mediterráneo?: “La imperfección”, señala Bascuñán: “A primera vista en el ‘carácter mediterráneo’ entra la posiblidad de error, algo que en el mundo anglosajón u holandés parece que no está previsto”, sentencia.

La ajada “Girasoules (1998.), creada para el grupo valenciano del mismo nombre y vida efímera, fue la primera tipografía completa desarrollada por Paco Bascuñán. En ella llevaba al extremo una visión desenfadada de la creación tipográfica, jugando con las texturas y aplicando a las fuentes efectos de distorsión y desgaste.

Pues si buscaban deliberadamente “la imperfección” apostaban por lo seguro, porque la primera incursión de Paco Bascuñan en la creación tipográfica había sido Girasoules (1998.), una lineal grotesca con astas distorsionadas, formas asimétricas y textura desgastada, realizada para las carátulas de los discos de un grupo pop valenciano “que-pudo-ser-y-no-fue” , de vida efímera y éxito discreto, que se disolvió tras su segundo disco en 2001. De modo que Bascuñán dedidió volver a solventar ese “elemento contradictorio” introduciendo la irregularidad “para contrarrestar la frialdad de esta tipografía” . Y para elló comenzó a “estropear” los primeros bosquejos explorando por el camino contrario a la habitual en la creación tipográfica contemporánea: Si habitualmente se boceta primero a mano alzada sobre el papel y luego se liman las imperfecciones en el ordenador, él trazó primeramente los tipos con la sintética perfección vectorial del Freehand MX para luego imprimirlos y comenzar a desgastarla manualmente con el lápiz, “dándole una sensación ‘stencil’, un aspecto irregular y rugoso, en busca de una tipografía áspera, nada debil”, explica.

Paco Bascuñán mostrando las primeras versiones de la ZUID, que fue “desgastando” manualmente tras hacer una primera versión con el Freehand. Algunas de las soluciones más peculiares se quedaron en el camino a petición del cliente, como la circunferencia en el interior de la O y la Q o el punto sobre la I mayúsucula.

Esa era la idea correcta según el cliente, aunque no todo ese esfuerzo de experimentación ha acabado viendo la luz, sino que al final la “Zuid” ha resultado mucho más contenida de lo que cabría esperar viendo los bocetos que muestra Bascuñán: “Cierto que buscaban un “carácter mediterráneo”, pero a la vez no podían dejar de mostrar la contundencia, la fiabilidad y el rigor de un hospital”. Así que gran parte de las propuestas quedaron por el camino, y para la versión final —que fue realizada en Fontographer en colaboración con Andreu Balius—, se amortiguó el redondeo de los bordes, las modulaciones extremas “a lo Optima”, las asimetrías y las astas demasiado inclinadas. “Hay cosas que en el planteamiento inicial estaban más forzadas. Pero los bocetos se fueron depurando hasta llegar a algo más convencional.”, reconoce.

La “Zuid” definitiva —cuyo nombre proviene de la provincia Zuid Holland (Holanda Meridional), donde está Rotterdam—, ya ha sido utilizada por la empresa en algunos folletos publicitarios y acciones promocionales, aunque su estreno oficial resultó mucho más espectacular: Con ella se rotuló la enorme viga de 20 metros que a modo de versión megalómana de la habitual ceremonia de “primera piedra”, dio inicio simbólicamente a las obras de construcción del hospital, que se prolongarán durante dos años. En este largo bloque de hormigón, como es costumbre en Holanda, firmaron a modo de “grafitti” los principales implicados en el proyecto, antes de ser introducida en tierra mediante gigantescas grúas.

Paco Bascuñán (Foto de la Escuela Muu)

Resulta paradójico que un diseñador como Bascuñán, con una trayectoria de varias décadas creando la imagen corporativa de decenas de empresas con la tipografía de otros, haya visto a estas alturas cómo le reclamaban una tipografía creada por él para un proyecto gráfico ajeno en el que el no participará. Bascuñán, que ejerce de diseñador desde 1973, se estrenó en la creación tipográfica a los 44 años —ya consagrado en el ámbito del diseño gráfico nacional— “cuando la informática empezó a facilitar realmente las cosas a los que nunca habíamos hecho tipografía antes”, afirma. Aunque pronto pudo comprobarse que la creación de Girasoules en 1998 no era tan sólo una manera poco ortodoxa de enfrentarse a la “crisis de los 40”, ya que desde entonces su catálogo tipográfico personal ha seguido creciendo, aunque hasta ahora como parte integrante de su propio trabajo de creación de marcas e imágenes corporativas, —como el tipo Sferic, que realizó para la fabricante de encimeras Compac—, o para trabajos más personales. Sin embargo la caligráfica y urgente “Patera” (2001) o su particular reinterpretación del legado tipográfico del contructivismo ruso, la vigorosa “Soviet” (2005), dejan clara la voluntad juguetona y poco pretenciosa que aplica Bascuñán a la creación tipográfica. Un espíritu “amateur” y desenfadado que, curiosamente, ha sido el que le ha acabado encontrando un cliente al otro lado de Europa, a cuenta del difuso concepto del ‘carácter mediterráneo’. “No me autodenomino como ‘tipográfo’, es una palabra demasiado solemne para lo que hago”, confiesa Bascuñán, “pero resulta obvio que el proyecto ” Zuid” ha sido un estímulo para seguir atento a la creación de tipografía corporativa, algo que antes a las empresas les parecía demasiado caro, pero que ahora empieza a estar muy de moda”.

Todo parece indicar, por lo tanto, que esta tardía afición de Bascuñán va a cobrar visos de auténtica especialización, o al menos, a mantenerle bastante entretenido en el futuro: “Hasta hace unos años, dedicarse a la creación de tipografías en España era algo heroico, y para hacerlo durante el tiempo que lo han hecho Andreu Balius o Josep Patau hay que tener vocación de mártir.”, bromea, “Sin embargo ahora empieza a ser posible que te llegue un cliente y le puedas ofrecer la creación de una tipografía propia como valor añadido; algo que antes ni te planteabas”.

BSO de este post, cómo no: Girasoules. Ceremonia Robot. (Mundo Feliz, 1998.)

Tomatina 2008

HJF.-Esta mañana se ha celebrado la singular fiesta de la “tomatina” en la localidad valenciana de Bunyol, y el buscador Google ha decidido sumarse a la fiesta reformando su logotipo en alusión al rojo fruto de esta planta herbácea perenne.

La “tomatina” es una de las fiestas populares más fotogénicas del mundo y los medios de comunicación extranjeros le hacen todos los años un hueco en sus portadas y páginas de sociedad. Ya veremos cuáles serán las imágenes elegidas para reinar en las fonoticias de los diarios de mañana. Por lo pronto ya podéis ver algunas de las disparadas este año por Biel Aliño/EFE en la web de Levante-EMV

A decir verdad, ninguno de nosotros hemos estado en la “tomatina” en nuestra vida, por el bien de nuestras lavadoras. Pero le tenemos mucho cariño a Bunyol, porque el semanario local La Red Pública editado allí fue rediseñado esta primavera por nuestro compañero de 4T Diego Obiol.

Más en CuatroTipos:

PD.-El próximo domingo 31 de agosto se emitirá una pequeña entrevista de 10 minutos a los miembros de este blog, dentro del programa del fin de semana de la SER en Valencia (100.4 FM), presentado por la joven Ana Mansergas. Será a eso de la 13 horas. Durante este verano han intentado hacer una panorámica sobre la blogosfera valenciana, de la mano de un bloguero ilustre, Juan Enrique Tur de El Testigo Accidental. Supongo que si nos han invitado este fin de semana a esta cuadrilla de “freakis” del diseño periodístico, es para demostrar que hay gente para todo. Muy majos los dos.

Pekín o la nostalgia cromática

HerminioJF.-Disculpen este nuevo ejercicio de “autobombing“, pero ayer terminaron las olimpiadas, y ya las estoy echando de menos, pese a estar tan poco dotado para el deporte como ejercitante que como espectador. Descuiden; ya he recibido cumplido castigo por tan poca disposición atlética teniendo que maquetar miles de páginas deportivas en la última decada, e incluso viéndome obligado a rediseñar un diario deportivo completo. De todas formas, confieso que las páginas olímpicas me causan especial interés, porque nos ofrecen una experiencia diferente (e intensa) cada cuatro años a la gente del oficio. Para variar, deportes como la vela, la esgrima o el ciclismo en pista consiguen una efímera gloria alcanzando portadas, y el omnipresente verde del césped de los campos de fútbol se sustituye por el turquesa tatami del judo o el taekwondo, el rojo de la tierra batida de la pista de tenis, el luminoso azul piscina o el blanco talco que embadurna las manos de los gimnastas.

Así que, como ven, más que de sudor y adrenalina, mi nostalgia olímpica es una nostalgia cromática. En la prensa generalista el fútbol es el deporte omnipresente y ese desagradecido verde del campo de fútbol (ese mismo verde que Alexander Liberman calificaba de “veneno en los kioskos”) impregna todas las fotografías. Sin embargo los deportes olímpicos, tan variados en técnica y color, ofrecen una infinidad de posibilidades visuales que explorar. Da gusto navegar por el canal fotográfico de las agencias de prensa, y descubrir encuadres insólitos, figuras sorprendentes y posturas llamativas que piden a gritos una caja de imagen a cinco columnas. La gran fiesta del deporte es también la gran fiesta de la fotografía: Cuerpos musculosos en pantalón corto moviéndose de manera sorprendente y grandes espacios llenos de color: el azul del mar sobre el que remaba con el ímpetu de un cortador de troncos David Cal, la roja pista de atletismo en la que Bolt corría los 90 metros lisos+10 de baile caribeño, el negro cielo sobre Pekín hacia el que volaban los saltadores de pértiga o la arena del voley Playa femenino en la que más de un soltero quisiéramos reencarnarnos.

Miles de esas fotos han pasado ante mis ojos durante los últimos 15 días, porque me he encargado del diseño de las páginas olímpicas de Levante-EMV, que eran publicadas a la vez por otra decena de periódicos regionales del grupo EPI, coordinadas por el redactor Moisés Dominguez, que siempre ha mostrado una gran sensiblidad hacia el diseño. Como yo tenía otras ocupaciones importantes, la mayor parte de las páginas que se publicaban cada día eran maquetas prehechas, con unas pequeñas modificaciones. Tampoco tuvimos tiempo de hacer gráficos, ya que tan solo podía dedicar 2 o 3 horas cada tarde a esta tarea. Pero al menos quisimos esforzarnos en sacar cada día 3 o 4 páginas distintas a las habituales, maquetadas desde cero, dejando que fueran las fotos las que nos marcaran el eje visual en torno al cual evolucionarían el resto de elementos informativos. Estas cosas, lo sabemos, solo ocurren en agosto, cuando el departamento de publicidad está de vacaciones y nos deja las páginas huérfanas de anuncios, para que podamos libremente jugar con tamaños y encuadres imposibles en otra época del año, cuando los jefes reclaman nuestra atención y esas páginas para cuestiones más solemnes que el balonmano o los cien metros mariposa.

Además de poco tiempo, disponíamos de muy pocas páginas en color. Hace cuatro años esa era la situación habitual en la prensa española, pero hoy las reglas han cambiado: El País, El Mundo, Público, El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, Avui, Diari de Balears y buena parte de la prensa regional española son ya “full color”, o al menos en su mayor parte. Así que buena parte de esos colores deslumbrantes que otros podían reproducir, se nos quedaron por el camino, ay. Pero no todo estaba perdido. El maestro Harold Evans nos recordaba hace apenas unos días en The Independent que el blanco y negro en la prensa no está acabado: “El color es una espada y un arma peligrosa al mismo tiempo”, asegura. Muchas fotografías son todavía mejores en blanco y negro. No es solo un juicio estético mío.” No está de más recordar que Harold Evans era editor del Sunday Times cuando publicó en 1981 la primera fotografía en color de un periódico sábana en Inglaterra con ocasión de la boda de Carlos y Diana.

Así que, desafiando nuestra nostalgia cromática, y al igual que en Superdeporte (donde la mitad de las páginas son en b/n, frente al “full color” de la competencia”). tuvimos que aplicar el principio de que el impacto fotográfico no es sólo una cuestión de color, sino sobre todo de tamaño. Sabíamos que el blanco y negro no era el lugar apropiado para la fotos medianas y pequeñas o con mucho detalle, como la natación sincronizada. Pero podían funcionar muy bien las fotos muy grandes, con encuadres dramáticos y primeros planos. Ustedes juzgarán; Hicimos lo que pudimos, aunque sinceramente espero que para cuando se celebren las próximas olimpiadas, en la ciudad de Harold Evans en 2012, ya pueda diseñar en periódicos a todo color. 😉

Cartier Bresson y los fotógrafos de Magnum en Valencia

TGorria.- Hoy se cumplen cien años del nacimiento del considerado por muchos como uno de los padres del fotoperiodismo y sin duda una de las figuras claves en la fotografía del siglo XX. Más alla de consideraciones técnicas y estéticas, Cartier Bresson defendió lo que el denominaba una visión de la fotografía resumida en la expresión “images a la sauvette”, que literalmente significa “imágenes a hurtadillas”, pero que se ha conocido como la importancia de captar Henri Cartier Bresson “el instante decisivo”, de atrapar la realidad combinando el momento mágico del “clic” con el encuadre más adecuado.

Podéis encontrar cientos de imágenes de Cartier Bresson buceando en Internet, pero quizás la selección más interesante la podéis encontrar en la web de Magnum , la mítica agencia que el mismo Cartier Bresson fundó en 1947 en junto a a Robert Capa, David Seymour George Rodger y Bill Vandivert,

Supongo que no sera una exclusiva, pero en esta misma web de Magnum, he encontrado unas cuantas imágenes del fotógrafo francés tomadas en Valencia en 1933. Son muy conocidas las imágenes del prostíbulo de Alicante, pero las fotografías de la plaza de toros, la del niñodel muro o las de las verjas, no recuerdo haberlas visto referenciadas en ningún medio valenciano.

Imagenes de Cartier Bresson. Valencia, 1933

Por cierto, que al buscar estas imágenes, he encontrado algunas bien interesantes que relacionan los fotografos de Magnum y Valencia. Sobre todo las de Robert Capa, retratando a Ernest Hemingway en la habitación de un hotel en Valencia, la serie de Gerda Taro de la Valencia capital de la República en 1937 o la de Josef Koudelka de principios de los setenta.

Robert Capa. (1937)

Gerda Taro (1937)

Josef Koudelka (1977)

PD: Las imágenes de este post están tomadas de la página de la agencia Magnum, como puede apreciarse por las marcas de agua.

¿La prensa gratuita la inventó Goebbels?

HerminioJF.-Informa Newspaper Innovation que la revista académica Media History le dedica un artículo en su último ejemplar al que posiblemente fuera el primer periódico gratuito de Europa. Durante apenas 7 días, entre el 23 y el 29 de Abril de 1945, con los rusos luchando ya en las calles de Berlín, el Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels ordenó la publicación de De Panzerbär, un pequeño diario gratuito de 4 páginas destinado a mantener alta la moral de la tropa. No le sirvió de mucho, según nos recuerda Newspaper Innovation: “El último ejemplar se distribuyó el 29 de Abril. El día 30 Hitler se suicidó en su búnker de Berlín. Goebbels siguió su ejemplo el día siguiente y la ciudad se rindió el 2 de Mayo”.

Diario El País, gratuito en la Facultad de Filología de la Universitat de Valencia. (Foto de Febrero de 2008.)

Démosle un giro al asunto. Ya se sabe que a Juan Luis Cebrián, Consejero Delegado del Grupo Prisa, no le caen bien los diarios gratuitos. Hace unas semanas ofreció una entrevista a un medio colombiano en el que lanzó una nueva andanada contra eso de regalar periódicos, a pesar de que él ha intentado montar alguno, y que El País se regala en las facultades desde hace tiempo. “Yo creo que los periódicos se venden por lo que dicen, no porque sean más baratos o porque los regalen en las calles. Y hacer periódicos sólo como soporte de la publicidad, pues te lleva a hacer periódicos con la información como commodity, que no es la base de un periódico.”, Dice Juan Luis Cebrián. En fin, debería echare una mirada a su cuenta de resultados para ver cuánto ingresa por compra de ejemplares y cuánto por publicidad o por vender reproductores de MP3 e impresoras junto con el diario. Pero no me voy a ensañar: de ello ya se encarga el director de 20 Minutos, Arsenio Escolar, que con el argumentario más preparado le dedicó una carta de desagravio que vale la pena leer.

Poco interesado en hacer amigos, a Juan Luís Cebrián tampoco le caemos bien los blogueros, a pesar de tener a decenas de ellos a sueldo. El pasado 5 de noviembre de 2007, en la Real Academia de la Lengua leyó un delirante discurso titulado “La vida en un blog” ante el Presidente del Gobierno en el que, entre otras cosas deslizó este símil: “(…) los blogs fueron ideados para ser leídos, y aun manipulados, por terceros, están llenos de enlaces a otros blogs que los demás escriben y, cualesquiera que sean los valores que en ellos se defiendan o estén presentes, la intimidad no forma parte de ese elenco. Antes bien, podríamos asumir que hay una cierta pasión por el exhibicionismo, a veces bajo la excusa de la comunicación, en toda la actividad que se desarrolla en la red. Al fin y al cabo, quien se abre una gabardina y enseña los genitales a los viandantes busca también una forma de comunicarse.” (Leer el discurso íntegro, aquí)

Un bloguero, según Cebrián. De la colección de las “50 peores portadas de discos de la historia”, recopiladas por el ¡Periódico Gratuito! Red Eye de Chicago.

Te has pasado un pelín, pero sin rencores, Juan Luis: ya ves que nosotros te regalamos una nueva excusa para demonizar a la prensa que se financia totalmente por la publicidad frente a la que se financia por la publicidad “solo” en un 60%. Nada de “fabricantes nórdicos de papel“, que no suena suficientemente maligno; Tú mejor recuerda que tras la creación de la prensa gratuita está el nacionalsocialismo alemán, que eso si que da bien para titular en las entrevistas. De nada.

Barajas

De nuevo, El Economista quiso hacer una portada distinta a la de los demás.

Más en 4T sobre las portadas de El Economista. Diario Mejor diseñado de España y Portugal 2008: