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Megapost: La tipografía Zuid de Paco Bascuñan y Andreu Balius

El siguiente reportaje se publicó originalmente el pasado mes de junio de 2008 en la revista “Vaya Tipo”, publicada por la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana (ADCV) con ocasión del III Congreso internacional de Tipografía..

Herminio Javier Fernández.Hace unos meses la empresa holandesa Total Identity encargó a Paco Bascuñán (Valencia, 1954), la creación de una tipografía “display” de un solo peso, para la identidad y la señalética un nuevo macrohospital privado en Rotterdam que se estrenará en 2010. La condición principal impuesta por el diseñador holandés era que la O fuera un círculo perfecto, lo cual obviamente acotaba las posibilidades creativas del pedido. Visto de lejos, en las pequeñas imágenes a 72 ppp que ofrece en su web Pacobascunan.com parecería que el veterano diseñador valenciano, en colaboración con el catalán Andreu Balius, solventó esa limitación creando un Sans geométrica de espíritu “Bauhaus”, cuya primera impresión recordaría a las Futura (Paul Renner, 1927), Erbar (Jakob Erbar, 1922-30) o secuelas más recientes como Avenir (Adrian Frutiger, 1988.).

Eso visto de lejos, claro. Porque cuando se ve la “Zuid” de cerca uno comprueba una vez más porqué atreverse a usar la palabra “previsible” y “Bascuñán” en el mismo párrafo nunca ha sido una buena idea: Cierto que ” Zuid” es una tipografía inspirada indirectamente en la inapelable perfección de las sans geométricas de la vanguardias de entreguerras, basadas en el racionalismo y economía de formas, pero Bascuñán las distorsiona e introduce irregularidades, estrías y mordeduras en sus gruesas astas; y esos matices sólo se comprueban viéndola al tamaño “display” para la que fue concebida, de cuerpo 30 para arriba.

Pero volvamos al principio, con las pequeñas imágenes de 72 ppp como único “background” de quien esto escribe, sentado en el sofá para visitas del acristalado despacho del jardín-estudio de Paco Bascuñán a las orillas del Turia:

—Pero, Paco: ¿Qué demonios hace una empresa de diseño global holandesa contratando a un diseñador valenciano, tipógrafo ocasional, para crear un tipo corporativo para un hospital de Rotterdam?
—Buscaban el “espíritu mediterráneo”, dicen. Y como ya había trabajado con Total Identity en otros proyectos anteriores y vivo en el Mediterráneo, pensaron en mí para que trasladara ese “espíritu” a la tipografía corporativa.

Total Identity ya ha empezado a emplear la Zuid de Bascuñán y Balius en diversos soportes promocionales como anticipo a su aplicación definitiva en toda la señalética e identidad corporativa del hospital Zienkhius Rotterdam cuando se inaugure el nuevo edificio en 2010.

¿Capturar el “Espíritu mediterráneo”? ¿Para Holanda? Veamos: El hospital privado Medisch Centrum Rinjmond-Zuid de Rotterdam (MCRZ), que en la actualidad cuenta con 3.200 empleados, será trasladado en 2010 a una nueva sede, en la que compartirá espacio con otros dos hospitales con los que se fusionó en 2001. Leo en el “briefing” de la Total Identity que con el traslado pretenden implementar “un nuevo concepto de centro médico”, más espacioso y amigable, con amplias zonas abiertas, que aspire a ser percibido por los pacientes como “nuestro hospital”. De este modo el proyecto visual de la agencia pretende reforzar esa idea de “un lugar de encuentro agradable”, entre el doctor y el paciente y entre el paciente y el visitante, en unos tiempos en el que el tiempo de estancia hospitalaria tiende a reducirse.

Como primer paso para expresar ese carácter positivo y más cercano de centro sanitario, desde el 1 de enero de 2008 su larga denominación se ha simplificado al nombre de Zienkhius Rotterdam. Pero a la hora de enfrentarse a la nueva imagen corporativa, los creativos de Total Identity pensaron que esa visión más relajada y flexible de hospital, con un trato más personal entre el doctor y paciente, no encajaba mucho con el severo y distante carácter del Norte de Europa, sino que era más propio del colorido y luminoso Sur del continente. Lo cierto es que esta idea de “lugar de encuentro” y “espacios abiertos” halla inspiración visual, entre otras cosas, en el parque Güell de Barcelona, hasta el punto que varias fotos de los trabajos de Gaudí formaron parte no solo del material de inspiración enviado a Bascuñán desde Holanda, sino que incluso ilustran el folleto de promoción del proyecto que elaboró la empresa Total Identity.

Así que ya conocemos las dos premisas del encargo que recibió Bascuñán: Algo muy concreto, una O perfectamente circular, y algo muy inconcreto, capturar la esencia del “espíritu mediterráneo”. Para solventar lo primero lo más obvio sería aplicar los referentes del racionalismo geométrico. Sin embargo no lo hizo inspirándose directamente en los trabajos gráficos de los años 20 de la Bauhaus, el constructivismo ruso, o el más holandés movimiento De Stijl, que a primera vista podrían parecer más apropiados para un cliente de los Paises Bajos y que cuentan con un incontestable “pedigrí” en el mundo del diseño. Bascuñán prefirió acudir a la reinterpretación de aquellas corrientes tipográficas tal y como se plasmaron en los rótulos comerciales de entreguerras, de los que aún se conservan en algunas tiendas del centro histórico de Valencia, sobre todo en los callejones adyacentes al Mercado Central. Buena parte de ellos habían sido compilados en el libro “Itinerarios tipográficos” de Juan Nava, que fue editado (y prologado por nuestro Tomás Gorria, el especialista de 4T en tipografia urbana) por con ocasión del I Congreso Internacional de Tipografía de Valencia celebrado en 2004.

Bascuñán investigó en la tradición tipográfica del racionalismo geométrico. Pero en vez de reproducir los modelos académicos de las vanguardias de los años 20, prefirió rebuscar entre las versiones más informales y heterodoxas de la tipografía de entreguerras en los rótulos de las tiendas valencianas de la época.

Pero claro, la sencillez y armonía de las tipografías basadas en la geometría y la economía de formas —a pesar de que sus modelos provenían de la escasamente académica y bastante irregular disciplina de la rotulación manual— arreglaban lo de la O circular, pero no del todo el más etéreo asunto del carácter meridional: ” Me salía una letra más holandesa que mediterránea” , confiesa.

Entonces ¿Cual era el siguiente paso?. Porque cuando se habla de “dieta mediterránea” pensamos en fuentes de hortalizas aliñadas generosamente con aceite de oliva y un cardiosaludable vaso de vino tinto, y cuando fantaseamos con el “ritmo de vida mediterráneo” imaginamos una larga sobremesa con siesta incluída y un horario de cena más allá de las 22 horas. ¿Pero, qué busca un diseñador holandés cuando reclama una tipografía con carácter mediterráneo?: “La imperfección”, señala Bascuñán: “A primera vista en el ‘carácter mediterráneo’ entra la posiblidad de error, algo que en el mundo anglosajón u holandés parece que no está previsto”, sentencia.

La ajada “Girasoules (1998.), creada para el grupo valenciano del mismo nombre y vida efímera, fue la primera tipografía completa desarrollada por Paco Bascuñán. En ella llevaba al extremo una visión desenfadada de la creación tipográfica, jugando con las texturas y aplicando a las fuentes efectos de distorsión y desgaste.

Pues si buscaban deliberadamente “la imperfección” apostaban por lo seguro, porque la primera incursión de Paco Bascuñan en la creación tipográfica había sido Girasoules (1998.), una lineal grotesca con astas distorsionadas, formas asimétricas y textura desgastada, realizada para las carátulas de los discos de un grupo pop valenciano “que-pudo-ser-y-no-fue” , de vida efímera y éxito discreto, que se disolvió tras su segundo disco en 2001. De modo que Bascuñán dedidió volver a solventar ese “elemento contradictorio” introduciendo la irregularidad “para contrarrestar la frialdad de esta tipografía” . Y para elló comenzó a “estropear” los primeros bosquejos explorando por el camino contrario a la habitual en la creación tipográfica contemporánea: Si habitualmente se boceta primero a mano alzada sobre el papel y luego se liman las imperfecciones en el ordenador, él trazó primeramente los tipos con la sintética perfección vectorial del Freehand MX para luego imprimirlos y comenzar a desgastarla manualmente con el lápiz, “dándole una sensación ‘stencil’, un aspecto irregular y rugoso, en busca de una tipografía áspera, nada debil”, explica.

Paco Bascuñán mostrando las primeras versiones de la ZUID, que fue “desgastando” manualmente tras hacer una primera versión con el Freehand. Algunas de las soluciones más peculiares se quedaron en el camino a petición del cliente, como la circunferencia en el interior de la O y la Q o el punto sobre la I mayúsucula.

Esa era la idea correcta según el cliente, aunque no todo ese esfuerzo de experimentación ha acabado viendo la luz, sino que al final la “Zuid” ha resultado mucho más contenida de lo que cabría esperar viendo los bocetos que muestra Bascuñán: “Cierto que buscaban un “carácter mediterráneo”, pero a la vez no podían dejar de mostrar la contundencia, la fiabilidad y el rigor de un hospital”. Así que gran parte de las propuestas quedaron por el camino, y para la versión final —que fue realizada en Fontographer en colaboración con Andreu Balius—, se amortiguó el redondeo de los bordes, las modulaciones extremas “a lo Optima”, las asimetrías y las astas demasiado inclinadas. “Hay cosas que en el planteamiento inicial estaban más forzadas. Pero los bocetos se fueron depurando hasta llegar a algo más convencional.”, reconoce.

La “Zuid” definitiva —cuyo nombre proviene de la provincia Zuid Holland (Holanda Meridional), donde está Rotterdam—, ya ha sido utilizada por la empresa en algunos folletos publicitarios y acciones promocionales, aunque su estreno oficial resultó mucho más espectacular: Con ella se rotuló la enorme viga de 20 metros que a modo de versión megalómana de la habitual ceremonia de “primera piedra”, dio inicio simbólicamente a las obras de construcción del hospital, que se prolongarán durante dos años. En este largo bloque de hormigón, como es costumbre en Holanda, firmaron a modo de “grafitti” los principales implicados en el proyecto, antes de ser introducida en tierra mediante gigantescas grúas.

Paco Bascuñán (Foto de la Escuela Muu)

Resulta paradójico que un diseñador como Bascuñán, con una trayectoria de varias décadas creando la imagen corporativa de decenas de empresas con la tipografía de otros, haya visto a estas alturas cómo le reclamaban una tipografía creada por él para un proyecto gráfico ajeno en el que el no participará. Bascuñán, que ejerce de diseñador desde 1973, se estrenó en la creación tipográfica a los 44 años —ya consagrado en el ámbito del diseño gráfico nacional— “cuando la informática empezó a facilitar realmente las cosas a los que nunca habíamos hecho tipografía antes”, afirma. Aunque pronto pudo comprobarse que la creación de Girasoules en 1998 no era tan sólo una manera poco ortodoxa de enfrentarse a la “crisis de los 40”, ya que desde entonces su catálogo tipográfico personal ha seguido creciendo, aunque hasta ahora como parte integrante de su propio trabajo de creación de marcas e imágenes corporativas, —como el tipo Sferic, que realizó para la fabricante de encimeras Compac—, o para trabajos más personales. Sin embargo la caligráfica y urgente “Patera” (2001) o su particular reinterpretación del legado tipográfico del contructivismo ruso, la vigorosa “Soviet” (2005), dejan clara la voluntad juguetona y poco pretenciosa que aplica Bascuñán a la creación tipográfica. Un espíritu “amateur” y desenfadado que, curiosamente, ha sido el que le ha acabado encontrando un cliente al otro lado de Europa, a cuenta del difuso concepto del ‘carácter mediterráneo’. “No me autodenomino como ‘tipográfo’, es una palabra demasiado solemne para lo que hago”, confiesa Bascuñán, “pero resulta obvio que el proyecto ” Zuid” ha sido un estímulo para seguir atento a la creación de tipografía corporativa, algo que antes a las empresas les parecía demasiado caro, pero que ahora empieza a estar muy de moda”.

Todo parece indicar, por lo tanto, que esta tardía afición de Bascuñán va a cobrar visos de auténtica especialización, o al menos, a mantenerle bastante entretenido en el futuro: “Hasta hace unos años, dedicarse a la creación de tipografías en España era algo heroico, y para hacerlo durante el tiempo que lo han hecho Andreu Balius o Josep Patau hay que tener vocación de mártir.”, bromea, “Sin embargo ahora empieza a ser posible que te llegue un cliente y le puedas ofrecer la creación de una tipografía propia como valor añadido; algo que antes ni te planteabas”.

BSO de este post, cómo no: Girasoules. Ceremonia Robot. (Mundo Feliz, 1998.)

3 comentarios»

  Pedro wrote @

Aparte de ser un reconocimiento enorme para Paco y Andreu (que lo merecen) es una lección de Tipografía espléndida que relaciona criterios pasados y actuales, tiene una base de conocimientos sólida y me ha dado gusto leer. A seguir así. Pedro

  soniccomix wrote @

Me ha encantado este megapost.
Cuanto menos extraña la solución empleada por Paco Bascuñán al “ensuciar” la estructura de los caracteres. Lo mejos las fuentes de inspiración, sin duda.
Saludos.

  Adéu, Paco. « CuatroTipos wrote @

[…] HerminioJF mantuvo una larga charla con Paco sobre el proceso de creación de su última tipografía en Zuit, la tipografía de Paco Bascuñán y Andreu Balius. […]


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