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En Dukala comimos muy bien

javierJPÉREZ.- Al parecer, John Hoyland es un pintor e impresor británico de unos setenta y cuatro años con trabajos en la Tate Gallery. Vi un cartel de una de sus pinturas en los lavabos de Dukala. Al lado había otro gran primer plano de Picasso. Da gusto mear entre artistas tan reconocidos. Pero en Dukala, les aseguro que es mejor estar en el comedor que en los lavabos.

John Hoyland -

La obra de John Hoyland en los lavabos de Dukala.

Como ahora no estoy sujeto a los horarios de los periódicos, llego el primero a los restaurantes y me las doy de intelectual tomando algunas notas, o leyendo The Economist. Veo a la gente mirándome y creo que piensan: «mira ese capullo». Si supieran lo que me cuesta leer en inglés, aun tendrían peor opinión de mí, pero mira, yo olivitas y cerveza.

dukala1 by Cuatrotipos.

LA COMIDA
Ese día hacía viento. Tipo HJF llegó en moto, el último y helado. Dobiol también llegó frío, pero como la bici calienta, se le notó menos. Tomás llegó en su línea porque siempre está fresco y yo, que soy de Teruel, me curé con el aire como los jamones. Y me entró hambre.

LENTEJAS CON LANGOSTINOS
Fue un estupendo plato de legumbres, con un suave sabor a comino y un grueso caldo en el que flotaban tres enormes langostinos. Fantásticas también las croquetas de pollo y aceitunas que compartimos de entrante junto a las briouates de queso fresco con paté de olivas y la ensalada Fez con pimientos asados y bacalao. Como veréis, en Dukala existe algo más que el cuscús, el kefta y el tajin. Aunque haberlos, haylos.

TAJIN DE ATÚN
Tomás se quedó sin su cordero a la menta, pero tomó uno asado al azafrán que se deshacía en la boca. Me sorprendió el tajín de atún, en su punto de guiso y con una suave salsa que lo hacía suave y meloso. Acabamos la comida con unos rollos de pasta de almendras calentito, unos pestiños y, claro está, té a la menta.

PradoRey Roble

EL VINO
Pensé que un Ribera estaría bien con una mezcolanza de carne y pescado que había en el menú. El Ribera del Duero Pradorey Roble de 13 euros resultó un vinete bueno del montón a un precio asequible para un restaurante.

[Dukala_Restaurante.jpg]

Parece ser que Dukala es una población de Argelia que ni siquiera sale en el Googlemaps. También aparece en el mapa como una región costera Marroquí (Dukala-Abda). Ignoro si alguien del restaurante es de allí. La próxima vez, cuando vuelva a este estupendo restaurante, lo preguntaré. Y es que ya lo dijo TGorria en su comentario para el restaurante La Almunia: «en Dukala se come mejor». Suscribo eso.

TGorria: 7,7

  1. Ambiente: (8) Hace poco que cambiaron de local, y la verdad es que se está muy a gusto. Referencias marroquies es la decoración pero sin caer en un tipismo exagerado. Juan, siempre superatento y el trato del resto de los trabajadores, afable y profesional.
  2. Lo de comer y beber: (8) Quería repetir un memorable cordero a la menta, pero ese día no estaba en la carta. Pedí el cordero al azafrán y estaba muy sabroso, aunque creo que me gustó más el anterior. Los entrantes, estupendos, y el te y los dulces, inmejorables.  Como dice el maestro Vergara, “nos gustan más las cocinas del Magreb que las asiáticas, por su cercanía cultural”  No pedimos cuscús, pero os lo recomendamos vivamente. Me gustó que cuando pedimos una cerveza mientras esperabamos, nos trajero mi formato preferido para esos momentos, un quinto de Mahou.
  3. Relación calidad/precio: (7) Simplemente correcto.

HerminioJF: 7

  1. Ambiente: (7) : Lleno, con un ambiente “progre” y de gente enterada, pero sin ínfulas. Diseñadores conocidos, y miembros destacados de la cultura alternativa de la ciudad.  Sencilla decoración bereber de paredes encaladas y mantas en el techo.
  2. Lo de comer y beber: (7) Todo muy bueno, con platos presentados según sale el cocido del puchero. Estupendos platos de cuchara para este invierno repentino sobrevenido a traición; uno come como en casa, si es que tuviera casa en el Riff, claro.
  3. Relación calidad/precio: (7) Es un sitio sin menú, así que sabes a lo que vienes. Sin exageraciones, pero la cosa se irá siempre a precio de cena.

DObiol: 8

  1. Ambiente: (8) Nada más entrar, TipoGorría me sopló: “tenemos un Premio Nacional de Diseño en la mesa de al lado”. Nada más y nada menos que Daniel Nebot. Él, los de su mesa, nosotros y muchos más llenamos el local. Aquello no parecía un viernes a mediodía, si no más bien una velada de sábado. Por lo demás, decoración discretamente oriental, muy similar a la ya vista en su anterior ubicación en el Calle Alta en pleno Carmen.
  2. Lo de comer y beber: (8) Hacía mucho que quería visitar Dukala en su nueva ubicación. Tenía muy buen recuerdo de las dos anteriores visitas en el local anterior. Lo entrantes fantásticos. Sobretodo los briouates (una de mis debiliades morunas). Con el plato principal lo tuve claro. Si hay legumbres son mías, y las lentejas con caldo de pescado y langostinos estaban muy ricas. Nadie habla de los dulces, pero estaban bien buenos.
  3. Relación calidad/precio: (8) Es un sitio visita obligada en Valencia. Cierto que sin menú del día (hay plato del día, que no es lo mismo), estira la cosa a los veintitantos fácilmente. Pero hay pocos sitios en Valencia con un servicio tan acogedor y atento, y sin duda es el mejor restaurante de comida marroquí de la ciudad.

JPEREZ: 7,5

  1. Ambiente: (7,5)
  2. Lo de comer y beber: (8)
  3. Relación calidad/precio: (7)

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Ranking CuatroT(r)ipos
Desde que ponemos nota…. (Queda fuera nuestro favorito, La Gallineta. Ya volveremos.)

  1. Dukala: 7,6/7/8/7,5=7,53
  2. Atmosphère: 6,8/7,25/8/7=7,26
  3. ArtiCo: 7,25/6,9/6,75/6=6,7
  4. La Almunia: 7,25/6,7/6,5/6,5 = 6,7
  5. La Drassana: 6/5,5/5,8/5,3=5,65
  6. La Safa: 4,6/5,6/6,3/5,6=5,52
  7. Fudd: 4,5/5,3/5,7/5=5,1
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Lletraferits&CuatroTipos: tipeuà en la Gallineta (I)

JPÉREZ: Sacó su carta de pantones sin siquiera pestañear. La soltó y cayó como un taco de plomo sobre la mesa larga de La Gallineta preparada para 10 comensales. Pantones. DObiol miró los colores «uncoated» de reojo mientras tomaba una Beck’s de 5 grados, una alemana de alma suave y genio bravo que fabrican en Bremen desde 1873. En La Gallineta, el restaurante de las cervezas sorprendentes, había tomate.

La carta de pantones era de Victor Palau, un elemento de la naturaleza que tiene refugio en su soleado estudio de la calle San Vicente. Aun no estaba la carta de pantones quieta sobre la mesa cuando DObiol ya había medido el tono de la Beck’s: verde pantone 362 en botella y dorado 115 en el líquido interior. Si esto no es una enfermedad, necesitamos otra opinión médica.

Con Victor llegó Angel Tipodé, con su misterioso portapapeles de cuero a la espalda, presuntamente lleno de nuevas tipografías elaboradas en su taller de Godella. Tras ellos, Dídac Ballester escoltó a los tres pesos pesados de la reunión: el homenajeado Andreu Balius, Paco Bascuñán el único y José Luis Campgràfic Martín, el editor imprescidible. Todos tomaron asiento y fueron pidiendo sus Beck’s puntualmente. Mientras tanto, Gorria y yo, sentaditos cerca del russafí Jaume  (inklude) Mulet, contábamos hasta 10 y ya estábamos todos. ¿Todos? No. Faltaba HJF, exiliado en Sevilla por un asunto de trabajo. Aun está lamentandose por no haber podido asistir.

LA TIPEUÀ:

Una de las 235 ideas por segundo a las que es capaz de desafiar Tomas Gorria, le recogió una vez el guante: preparar una fideuà con sopa de letras. Tomás la ensayó en su casa junto al resto de los CuatroTipos y fue un éxito, así que pedimos al chef de la Gallineta que nos hiciera otra para la ocasión. Y eso hizo. Entre plato y plato de arroz de pescado con cigalas y un estupendo cordero a la menta, la gran sorpresa de la tarde para estos enfermos de tipografía fue una tapita de Tipeuà sobre la que se pronunció Balius: «Sin duda, esta hecha con Fontsoup», dijo.

EL VINO

La Gallineta no defraudó. Tras sus entrantes de olivitas variadas, morcilla frita con manzana, y esgarrat, ya saben lo que pasó. Y para pasar, mejor que pase con vino: un Mestizaje 2006, de bodegas Mustiguillo, se portó como esperábamos. Su etiqueta reconoce 14,5 grados, pero sospechamos que se queda corta. Bravo por nosotros. La llluvia de ideas que salió de la comida dará para otra reseña.

Tipeuà

TGorria. No quisiera adjudicarme  injustamente la autoría de la idea, quizás surgiera en alguna conversación a altas horas de la madrugada entre tipópatas* perjudicados por el alcohol durante el primer congreso de tipografía de Valencia, de hace ya  tres años. En todo caso y mientras no se demuestre lo contrario, ésta puede pasar a la historia como la primera tipeuà, y si no es así, que nos quiten lo bailao.

Así que el pasado martes convoqué en mi casa a los amigos de 4T, compré en la pescadería de mi pueblo (la de Pepe, en Rocafort) un arreglo para una fideuà de 4 raciones y emulando a los pescadores de la Safor a los que la tradición adjudica la invención, obvié comprar los fideos, sabiendo que en casa tenía dos paquetes de pasta de sopa de letras. La sesión de fotos la podéis encontrar en esta página de flickr, que incluye una descripción de la receta, no sé si muy ortodoxa.

Al final, bien está lo que bien acaba, y en la paella quedaron pocas letras (89 caracteres sin espacios, para ser exactos). Los compañeros de 4t comentaran su versión de la jugada. Todo vuestro.

*Enfermos por la tipografía y sus variantes.

 

 

Cuatrotipos en la mesa: restaurante Sargantana

sargantana

JPEREZ.- El lagarto, en las civilizaciones animistas precristianas, era una criatura consagrada a la luna. Para los egipcios y los griegos representaba la sabiduría divina y la buena fortuna. Sin embargo, para los zoroastristas y los cristianos es símbolo del mal, el demonio mismo, vamos.

Sargantana eligió este símbolo, la lagartija, el lagarto, como imagen de marca. Afortunadamente es un restaurante, no un lugar de culto, y el conocimiento de la vieja simbología sólo está al alcance de los que disponen de un buen diccionario de símbolos.

Miren ustedes: la comida decepcionó. Al camarero le dijimos que sí, que todo estupendo. Pero fue por lástima. Al wok de verduras con langostinos le sobraba el plural en los langostinos, porque sólo tenía un bicho. Pese a todo, creo que fue el mejor plato. El atún a la plancha que tomo tipo HJF era respetable y simple, pero los fideos secos de su primero estaban bastante pegaditos y pastosillos. El solomillo de cerdo a la plancha resultó seco y algo desguarnecido. Tipo Gorria tomo un primero inclasificable (tres pedazos de algo rebozado de forma triangular) y después de tomarlo siguió sin poderlo clasificar. Tipo Dobiol me acompañó con el wok de langostinos y, tras acabarlo, torció el gesto. No estaba mal, pero ambos le añadimos sal. El atún, las verduras y la carne eran de calidad, pero sin chispa en su ejecución. Salimos a unos 15 euros por barba con un Somontano blanco de una variedad de uva muy famosa en las orillas del Rhin, la GEWÜRZTRAMINER.
El vino y el precio, son lo mejor del restaurante. Para amantes de las dietas ligeras.

ACTUALIZACIÓN: Realmente, no estuvo tan mal. Después de una lectura desapasionada de mi propio texto, creo que restaurante Sargantana no se merece tamaña descalificación. Quizá las espectativas previas a la comida eran demasiado altas, pero no debo olvidar que es un menú económico y que Sargantana cumplió con su precio. He comido en sitios mucho peores, más famosos y más caros. De hecho, si leen atentamente el texto llegarán a la conclusión de que la comida que tomamos fue correcta, aunque no de nuestro gusto. Tipo Dobiol sostiene que por la noche el menú cambia bastante y mejora el producto. Rectificar es de sabios, pero aun así yo también rectifico. Lo mejor será que vayan y prueben. Pese a todo, coincido con la opinión del compañero Quique. Lo pueden leer si clican en comentarios de este mismo artículo.

Para amantes de las materias primas sin mucho aderezo.

Una suiza de mediana edad

Dobiol. Como ya sabréis este año se cumple el 50 aniversario de Helvética, la famosísima tipografía creada en 1957 por Max Miedinger la fundición Haas’sche Schriftgießerei (también conocida como Haas). Originalmente titulada Neue Haas Grotesk, esta ubíqua sans serif es el máximo exponente de modernidad y universalidad, además de tenerel honor de ser el primer tipo de imprenta adquirido por el MoMA. Prácticamente ninguna otra escritura impregna el espacio urbano como esta tipografía lo ha hecho, casi sin interrupción, desde su nacimiento.

En la último evento cuatrot(r)ipos, realizado el pasado 9 de mayo en Sargantana (esta vez elegí yo -con suerte dispar- y tiré para mi barrio), surgieron disquisiciones sobre el uso de la tipografía con recursos culinarios. No se consiguieron grandes avances, pero es un campo con grandes posibilidades. En este línea de tipoterrosrismo gastronómico, los chicos del estudio Cultural Domain, con base en Bath (UK) celebraron el 50 aniversario de la Helvética como toca: con un pastel.

Más homenajes. El gratuito ADN se sacó de la chistera el pasado 3 de mayo este bonito homenaje en portada y doble a color. En su día no pudimos hacernos con un ejemplar, pero gracias a nuestro colega Miguel Ángel Puerta (aka Lobo) podemos referenciarlo.

El pasado 24 de marzo se presentaba Helveticafilm, de Gary Hustwit , “Una largometraje independiente acerca de la tipografía, el diseño gráfico y la cultura visual global. Es también un vistazo a la proliferación de una tipografía como parte de una conversación más grande sobre la manera en que la tipografía afecta nuestras vidas“. La única ciudad española que figura en el cronograma de la proyección es Barcelona, aunque aún no está establecida la fecha, así que tendremos que conformarnos con youtube: