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Testosterona en blanco y negro y las convenciones de las portadas de revistas masculinas

HJF.- Como ocurre con otras revistas ‘explícitas’ de este singular segmento (Siete, Maxim, Man, FHM…), la revista masculina Max (edición italiana), resulta bastante previsible en sus portadas: Mujer semidesnuda en pose provocativa, dejando bastante poco a la imaginación. La portada de Abril 2007, como pueden comprobar, no es una excepción.

Lo cierto es que en los últimos 4 años tan solo se han saltado esta pauta para dedicarle el número de Noviembre de 2006 a Fabio Cannavaro. (Y advirtiendo claramente en una promo que habia otra portada interior con una modelo, no fuera a sentirse herido el orgullo maculino ‘azzurro’.)

Pero créanme, la razón por la que encabezo este post con Max no es el evidente atractivo de la modelo y actriz alemana Heidi Klum, (a la que no tenía el gusto hasta hoy, pero por lo visto, el Google está que arde con ella), sino que es un reconocimiento al atrevimiento de emplear una fotografía en Blanco y Negro. Max lo ha hecho en otras ocasiones y creo que con bastante fortuna. En un quiosco infestado de revistas varoniles con portadas de colores chillones y mujeres voluptuosas, el B/N puede ser un gran atractor del impacto visual. Este mes de abril muy pocas otras revistas en el mercado han apostado por este recurso (pese a que nuestra Valencia City lo tiene como imagen de marca, aunque con motivos menos, ejem, comprometidos), y desde luego ninguna otra de las de ‘marcado caracter masculino’ (llamémoslo así).

Parece obvio que con el empleo del B/N se pretende dar un toque de distinción y ‘glamour’ a unas portadas excesivamente evidentes (desde luego, yo no me veo con una de ellas bajo el brazo). No es mal recurso. Aunque echo de menos las ocasiones en que Max emplea un pelín más de sutileza en su edición fotográfica (Véase la dedicada a Eva Green el pasado mes de Marzo de 2007)

O la mucho más arriesgada (para este tipo de revistas) pose de Mónica Bellucci: En Junio de 2003 la actriz italiana apareció en ¡Plano medio! (se pierde una parte importante de la anatomía femenina que estas portadas no suelen obviar) y sobre todo…¡no miraba seductoramente a la cámara! Un ‘sacrilegio’ que desde entonces Max apenas ha vuelto a cometer.

Aprecio el esfuerzo que en ocasiones se aplica Max para huir de las convenciones del género. Pero hay que reconocer que en esto del ‘glamour’ y de la foto en blanco y negro, la americana Esquire le da sopas con ondas. Obviamente no comparten exactamente el mismo posicionamiento, ya que la americana presume de un legendario periodismo de reportajes elaborados y un público varón un tanto más exquisito y discreto. Pero en ocasiones también apuesta por portadas ‘de cajón’: Famosa+pose sexy+ropa interior. Como la de Febrero de 2005 dedicada a Scarlett Johansson. Una carta ganadora.

Al fin he llegado a donde quería llegar: Este mes de Mayo de 2007, Esquire sale a los quioscos (tendrán que acudir a los del aeropuerto más cercano, me temo), con la siguiente portada con foto en blanco y negro, en la que además de las consabidas concesiones al deseo masculino mediante la triple fórmula de la chica (Hale Berry), se trata de una portada que brilla por un trabajo tipográfico impresionante, ‘marca de la casa’ de Esquire.

En fin, espero no ser el único diseñador treintañero, blanco-caucásico, heterosexual y de cultura occidental que ante este tipo de portadas se fija (también) en el uso de la tipografía. Pero desde luego el trabajo de composición que viene haciendo Esquire en los últimos meses merece un post. En concreto, el próximo.

¿Es el verde veneno en los kioskos?


HJF.- El diario El País estrenó este sábado 14 de abril su nuevo suplemento mensual “Salud”. 40 páginas a todo color con las que intenta satisfacer el creciente interés de los lectores en este ámbito clave del bienestar personal, pero sobre todo dar salida a la enorme demanda publicitaria de las empresas que operan en el sector.

El País entra así en competencia directa con el veterano suplemento que El Mundo incluye todos los sábados desde hace 16 años y que tantas alegrías nos ha dado a los amantes del diseño periodístico.

El suplemento “Salud” de El Mundo siempre ha brillado en sus ilustraciones de portada y sobre todo por sus habituales gráficos en color de las páginas centrales, en las que, con algunos altibajos, ha demostrado sobradamente la enorme calidad que sitúa a este periódico en la vanguardia mundial en la infografía de divulgación médica.



Sin embargo, en el caso del “Salud” de El País, la infografía no parece que vaya a ser una apuesta decidida.
A pesar de las enormes posibilidades de tienen las explicaciones visuales en los temas científicos, la única infografía que aparece en el suplemento son unos discretos gráficos estadísticos de barras (ver las páginas bajo estas líneas). Tampoco en el ámbito del diseño ofrece ninguna novedad mas allá de la estructura convencional y tipografía empleadas en otros suplementos de El País, como Babelia.

A falta de mayor aliciente, Salud destaca por incorporar como color dominante del suplemento el color verde. Para ser más concreto un ‘verde-bata-de-cirujano’ bastante reconocible, elegido también por las publicaciones especializadas del sector como Diario Médico o Gaceta Médica.

Pero…¿Es el verde un color maldito?
No se sabe bien porqué, el verde apenas se emplea en las portadas de diarios y revistas. Se le atribuye a Alexander Liberman, que fuera entre 1962 y 1994 Director de Arte de la titánica editora de revistas Condé Nast (Vogue, Glamour, GQ, Vanity Fair, New Yorker…), la lapidaria sentencia: “Green is death on the newsstand!”

Julia Turner, de la revista Slate, comenta en un interesante artículo esta circunstancia, así como sus posibles razones históricas: teorías que remontan este resquemor a los ilustradores medievales, que tenían grandes dificultades en encontrar pigmentos que reprodujeran eficazmente el verde en sus dibujos o al hecho de que se tuviera que emplear el peligrosísimo arsénico para crear las tintas de ese color en el siglo XIX.

Quizás tan solo sea una leyenda urbana, pero el verde ha sido considerado tradicionalmente en la profesión como un color que no funciona, y consciente o inconscientemente los diseñadores periodísticos lo empleamos bien poco como color ‘esencial’ en la identidad de nuestras publicaciones. En el caso español tan solo me viene a la memoria (bienvenidas más aportaciones) la revista de naturaleza GEO, (en este caso el verde parece más que justificado) y los diarios Opinión de Málaga y El Periódico de Extremadura (en cuyas banderas autonómicas el verde es el color principal). Casualidad o no, ninguno es líder en sus mercados.

Un repaso a las principales portadas de revistas del mundo basta para comprobar cómo el color verde es prácticamente inexistente.

Por eso supongo que, de no haber muerto 7 años antes, a Liberman le hubiera dado un infarto al ver la portada de la norteamericana Harper’s Bazaar de enero de 2006. La revista decidió saltarse esta norma no escrita y apostó por vestir a la relativamente poco mediática actriz Julianne Moore de verde, y rodearla de tipografía en verde mientras ella clavaba sobre la cámara sus cautivadores ojos verdes.

Esta portada fue considerada por la American Magazine Conference como una de las mejores portadas de 2006, después de que contra todo pronóstico aumentaran ese mes las ventas de la revista hasta un 10%. El jurado destacó esta circunstancia: “Si Harper’s Bazaar hubiera hecho una investigación en portadas, quizás nunca la habría publicado. Lo que demuestra que la primera regla de una portada exitosa es que no hay reglas”.

PD.- Aplaudo la valentía de Haper’s Bazaar. Todo un ejemplo para los que nos aferramos a los azules, rojos y naranjas para esto de los colores de referencia. Pero yo sigo sin verlo muy claro. “Salud” de El País no compite directamente en el kiosko con su portada, y por si acaso, seguiré dejando lo del verde para los conciertos del fin de semana.

Letras

TGorria.- A Roman Jakobson, uno de los lingüistas mas prestigiosos del siglo XX, se le ocurrió una tarde una buena idea. Siguiendo el ejemplo de Stanislavski, escogió un actor del Teatro Ruso y le propuso que imaginara cincuenta formas diferentes de expresar la locución “esta tarde” (segondja vecérom). Inquiriendo, sorprendiendo, asustando, ilusionando…, así hasta de 50 maneras diferentes. Lo grabó en un disco y lo testeó con con rusohablantes. La mayoría de las locuciones fueron correctamente descodificadas.

Este experimento lo cuenta el profesor valenciano de Lingüística Jesús Tusón en un delicioso ensayo (Lletres sobre lletres, Biblioteca Universal Empúries) para comparar la escasas posibilidades comunicativas de la escritura con la expresión oral. Como mucho, podemos incorporar interrogaciones, admiraciones, o los mas avanzados tecnológicamente, emoticones.

Uno (el que subscribe) se resiste a aceptar esta supremacía de la expresión oral y rebusca las ventajas de este invento genial que nació en Uruk, ciudad ribereña del Eufrates, en el Iraq actual (coetáneo de otro, la rueda, hacia el 3300 adC).

Técnicamente, la escritura permanece, tiene un contexto, posibilidad de relectura (y ahora, por mor de Internet, es hipertextual). Pero por otra parte, la comunicativa, tiene una naturaleza dual: reseña la realidad, rememorando su propio origen, relativa a la supervivencia y la organización urbana (en las primeras tablillas mesopotámicas se escribían lo que hoy llamaríamos albaranes o la lista de la compra), pero también posee la capacidad evocativa que singulariza cualquier texto en función de cada uno de los posibles lectores.

Es cierto que la escritura solo ha protagonizado una hora de las veinticuatro que el homo sapiens habita en la tierra, y una décima de segundo de la existencia del Planeta, pero no creo que sea dificil de consensuar que los mejores logros de la humanidad están ligados a esa curiosa combinación de una treintena de extraños garabatos, desde los papiros, hasta los sms, pasando por los tipos móviles y las linotipias…

bodoni

PD.- Una recomendación: www.papelcontinuo.net, frikerias diversas, ilustración, diseño gráfico, con el peculiar estilo de Karramarro. Otra: www.artesonado.com. Humor surrealista mediterráneo.